Escuche

viernes, 26 de marzo de 2021

1934 - EL AÑO DE UNA REVELACION

Por Pedro Valverde Tort



"...existe un gran y glorioso propósito en la marcha de los universos a través del espacio... Todos nosotros formamos parte de un plan inmenso, una empresa gigantesca... todos somos parte de un proyecto eterno que los Dioses están produciendo y supervisando". (Del libro de Urantia. pag. 364).

El fenómeno de la religión, de las creencias en un más allá de la vida física, en una intervención de fuerzas sobrenaturales que actúan desde este más allá de lo que para el hombre es controlable, ha presidido la historia de la evolución desde que el hombre es hombre como tal, como ser pensante, reflexivo y consciente de sí mismo. Ya en los albores de la historia esta criatura se ha planteado la pregunta crucial del "quienes somos, de donde venimos, adonde vamos..." y desde las religiones naturales, el culto a los objetos, a los elementos desatados de la naturaleza, a las fuerzas benefactoras o destructoras que han regido sus posibilidades de supervivencia, hasta las formas de religión más sofisticadas que se institucionalizan formando centros de poder y manipulación, se ha venido siguiendo un proceso, sin interrupción de continuidad, con el doble propósito de alinear a las multitudes de seres sedientos de conocimiento y de encontrar sentido a una existencia que, por sí misma, se resiste a dar respuestas claras y asequibles a la inteligencia humana que le formula tantas preguntas trascendentes. El universo entero está regido por las leyes de la evolución, desde el principio de los tiempos. Y el "homo sapiens sapiens" actual es el resultado de una línea de evolución, biológica y psíquica que se irá prolongando en los siglos futuros. Pero nada nos hace pensar que ya hemos alcanzado la culminación en esta curva evolutiva.

Cuando pensamos en términos de evolución nos condicionamos (sin tener ninguna base para ello) a aceptarla en términos de crecimiento, en capacidades de inteligencia, de raciocinio filosófico, estrictamente a nivel cerebral y mental. Y no es así en absoluto. Existe otra línea de evolución, paralela, mucho más transcendente, que acabará por proporcionar al hombre una cualidad muy especial que, posiblemente, algunos pueblos del espacio ya poseen. Y la posibilidad de que el hombre adquiera esta "cualidad superior" ha sido intuida por todas las generaciones que nos han precedido, como una necesidad visceral común a todos los hombres, de todos los tiempos y en todos los lugares, que forma parte de una psicogenética característica de las especies inteligentes.

Esta cualidad al mismo tiempo ha sido encasillada y ex-clusivizada por todas las formas institucionalizadas de religión. Me estoy refiriendo a la "inmortalidad" que el hombre se ha visto forzado a aceptar como una concesión, un premio que se le concede cuando se somete a determinadas reglas. Pero que también puede ser considerada como una cualidad que se adquiere "indiscrimina-damente" cuando no se interfieren o cuando se fomentan las leyes de la evolución psíquica.

El desarrollo de las religiones naturales, de sus derivaciones hacia las prácticas relacionadas con el culto a los espíritus, probatorio de la existencia de una vida más allá del fenómeno muerte, ha sido una constante histórica. Y hoy en día estas técnicas han experimentado un resurgir sorprendente. Jacques Bergier ya recomendaba un permanente estado de alerta ante las manifestaciones del mundo supranatural que se hacen perceptibles al hombre. ¿Por qué?. Pues porque realmente estas manifestaciones que, para determinados grupos son evidencias, en realidad son más bien criterios de selección que determinan elites de elegidos, y estas manifestaciones con certeza forman parte de un plan de manipulación de los espíritus, que contribuyen a implantar la idea de una "Edad de Oro", o "New Age", el del "Hombre Nuevo", un sueño dorado que el hombre ha alimentado desde siempre.

En el año 1934 una sorprendente comunicación de más de dos mil páginas manuscritas fue depositada en la caja fuerte de un banco de Chicago. Diez años después, una Fundación, entidad de características típicamente americanas, se hizo cargo del material, procedió a su exhaustivo estudio y se responsabilizó de las posibilidades de su publicación y de velar por la pureza de su contenido.

El máximo responsable de esta Fundación fue entonces el Dr. William Sadler, prestigioso psiquiatra de la Universidad de Chicago, que ya en 1920 tenía organizado un llamado "Foro de seminarios". Dado que el origen físico de estas comunicaciones era una persona de escaso relieve cultural, a la que se había constituido como canal de comunicación por inteligencias extraplanetarias que le transmitían sus mensajes, el Dr. Sadler y su equipo sometieron al "médium" a técnicas hipnóticas y de psicoanálisis con el fin de averiguar si los mensajes se originaban en la propia mente del receptor, del que ya se tenían evidencias de que no poseía una formación filosófica, científica o literaria que justificase la solidez y profundidad del contenido de los mensajes.

Posteriormente y ante una comisión científica, el Dr. Sadler afirmó inequívocamente que "ninguna fenomenología psíquica marginal" podía ser la causa, concluyéndose que solamente se podía aceptar la evidencia de una actividad supraconsciente. Interpelado por otros investigadores, el Dr. Sadler nunca accedió a revelar el nombre del individuo/instrumento ni la técnica utilizada para la transcripción de los mensajes. Y son las mismas fuentes de los mensajes que imponen no asociar ningún nombre humano con el mensaje transmitido, que lleva la autocalificación de Quinta Revelación a la humanidad y que se edita en el año 1955 en forma de libro, el Urantia Book, el libro de Urantia. En sus impresiones ni siquiera consta el nombre del impresor. De una manera atípica, sin recurrir a promociones comerciales que estimulen el interés hacia posibles lectores, la difusión del Libro de Urantia se va extendiendo como una mancha de aceite en una superficie de aguas tranquilas. Pequeños grupos, de no más de ocho o diez personas se centran en su estudio.

Todo obedece a unas recomendaciones que emanan de la Fundación que detenta su propiedad, una propiedad garantizada por un Copyright sorprendente, ya que la fuerza persuasiva del contenido de los 196 documentos de que está compuesto el Libro viene garantizada por el origen ex-traplanetario de los diversos autores de las materias de que se compone. Uno se pregunta en primer lugar como es posible garantizar los derechos de autoría sobre un material cuyos autores no están sujetos a las leyes de nuestro mundo.

¿O es que nos encontramos con el primer documento de origen no terrestre que es aceptado como tal en las oficinas de registro de la propiedad en los Estados Unidos?.

El ambicioso contenido del Libro de Urantia puede satisfacer las exigencias más elevadas del esoterista crítico. Treinta y un documentos tratan de la naturaleza de la deidad, de la organización y funciones del universo creado y de los por crear, de las personalidades que lo pueblan y del destino de los mortales.

En una segunda parte, veinticuatro documentos relatan la carrera de la ascensión del hombre después de su vida inicial en el planeta evolucionado donde su existencia se origina. De entre los millones de mundos habitados o por habitar, Urantia, el nombre por el que es conocido nuestro mundo en todo el universo, pertenece a un universo local cuyo soberano, Micael, conocido como Jesús, es su soberano constructor. Hace mil millones de años atrás nuestro mundo Urantia, fue reconocido como planeta habitable en los registros universales.

Su historia es narrada en sesenta y tres documentos que relatan su desarrollo geológico, la implantación de la vida desde sus formas más elementales, la evolución e historia del hombre, de las civilizaciones, instituciones y gobiernos. De la evolución de las religiones, de la sobrevivencia de la personalidad, del drama de un mundo que es sujeto a los avatares de una rebelión cósmica cuyas secuelas se traducen en un atraso en los normales caminos de la evolución y en la presencia entre nuestra humanidad, de entidades al servicio de esta rebelión, seres reales en un plano distinto de existencia pero cuyo propósito fundamental es el de continuar interfiriendo en nuestra evolución y proyección hacia un destino luminoso, victoria que el hombre debe conseguir luchando con sus propias luces y facultades.

Con otros setenta y siete documentos, se da cuenta de la vida y las enseñanzas del Creador en una experiencia única al encarnar en Urantia y revelar a los hombres la magnificencia del gran plan cósmico. La maravilla del drama encantador de la vida humana y divina de Jesús en nuestro planeta es la conclusión adecuada a la revelación de Urantia. Una vida de Jesús, sin sujeciones a la tradición y al dogmatismo, pretende constituir la mayor ayuda posible para el hombre en su comprensión de la larga carrera de ascensión a una meta superior, participando en una gran aventura cósmica, hecha de realidades vitales, formando parte y continuidad del mismo proceso evolutivo que ha iniciado en la tierra, en Urantia.

No es sorprendente que en la Iglesia Evangélica se manifieste temor ante el peso y la fuerza de los relatos contenidos en el Libro de Urantia y, simplemente, se opte por calificarlos como inspirados por el Diablo, en una acción conducente a confundir las ideas de las personas en esta fase de transición de la historia de la humanidad, relacionada con la revelación en el Tiempo de todos los tiempos. Tampoco sorprende que Paul Vion, doctor en ciencias, seudónimo bajo el que se esconde un candidato al premio Nobel, que ha consagrado gran parte de su vida al estudio de los fenómenos parafísicos y es un convencido de la realidad de estos fenómenos, afirme en "La grande imposture" que visionarios, contactados, mediums, iniciados de sociedades ocultas, estén todos ellos encadenados a un poder oculto que abusa de su ceguera, o de su ingenuidad, o que alimenta sus ambiciones. Uno se pregunta, como primer paso para identificar a este poder: ¿a quien aprovecha el crimen?.

Al día siguiente de la gran oleada de Ovnis de 1954, en Estados Unidos, la aparición de este libro recibió una calurosa acogida entre los ufólogos cuyas tesis materializaban en el plano espiritual su creencia en la pluralidad de los mundos habitados y en la existencia de civilizaciones más inteligentes y avanzadas. Y afirma Vion que de entre todas las revelaciones publicadas, Urantia, la 5ª Revelación, es la que presenta la gnosis más mística de entre todas las revelaciones mediumnicas, mucho más adaptada al espíritu occidental que no lo son las gnosis orientales.

No es sorprendente que investigadores maduros, ponderados, como Ignacio Darnaude expresen su opinión respecto al Libro de Urantia, diciendo, en el capítulo 8 del tomo I de la enciclopedia "Más Allá de los Ovnis" publicada por Heptada Ediciones: "...la densidad conceptual del texto es de tal calibre que la única manera de entenderlo es corriendo con el mayor sosiego una regla línea a línea, tras reflexionar sobre el significado de cada renglón. El Libro de Urantia niega el plano astral, la reencarnación y la ley del karma, pero no excluye la posibilidad de reinterpretar estos conceptos". Sigue diciendo Darnaude. "parece importado literalmente de otro planeta, ya que sus concepciones difieren de las de todos los movimientos filosóficos y esotéricos que en este mundo han sido...". Y Antonio Moya Cerpa, a quien debemos el extraordinario Capítulo 6 del Tomo I de esta misma enciclopedia, realiza un exhaustivo estudio de los aspectos científicos tratados en el Libro de Urantia, cuya constancia por escrito en el año 1934 avala el conocimiento de unos datos que los hombres de aquella época no podían conocer, que impresionan cuando el investigador los identifica con descubrimientos actuales y que abarcan desde la implantación de la vida por unas entidades en los albores de la existencia de cualquier planeta, en sus formas más elementales para iniciar así un ininterrumpido proceso evolutivo que llega hasta el hombre de hoy.

Tampoco es de sorprender que investigadores de reconocido prestigio en el campo de la ufología, como Juan José Benítez, se inspiraran en la parte del Libro de Urantia que narra todos los eventos de la vida de Jesús de Nazaret, para estructurar una saga de novelas que conmocionaron a infinidad de lectores, convirtiendo sus "Caballos de Troya" en auténticos best-sellers, al novelar los extraordinarios pasajes del original que tratan de la vida de Jesús.

Un extraño halo de misterio envuelve el sistema de divulgación de esta obra que cuenta con miles de lectores en todo el mundo, aglutinados en pequeños grupos de trabajo y que profundizan en su lectura, descubriendo matices cada vez de más peso en el contexto de la comprensión de un gran sistema que aglutina finalmente los dispersos sueños que durante toda la historia del hombre han mantenido viva su pregunta fundamental y que a todos nos hermana. El: "...Quienes somos, de donde venimos, a donde vamos...".

Tengamos muy presente que una infancia nos sigue, heredera de nuestros acervos culturales y espirituales, una infancia que mira hacia lo alto, soñando con recibir de allí las respuestas que durante tantos siglos sus mayores han buscado en todas las fuentes. Ellos no dudan. Simplemente saben que obtendrán esta respuesta cuando llegue el día del encuentro con los dioses, con los verdaderos Señores de la Historia. Tal vez mañana...

Teilhard de Chardin, en su obra "El Fenómeno Humano", explica: "...Uno debe preguntarse en primer lugar si la vida, bajo la creciente tensión del espíritu... encontrará la manera de evadirse de su prisión terrestre, ya sea para invadir otros astros deshabitados o para establecer una relación psíquica con otros focos de conciencia a través del espacio..."

Fuente: 

No hay comentarios:

Publicar un comentario