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domingo, 6 de septiembre de 2026

Los Elyônîn: El Plural de "los Altísimos" en la Biblia y su conexión con el Libro de Urantia

 Durante siglos, los lectores de la Biblia han encontrado en el libro de Daniel una expresión repetida que la tradición monoteísta se ha empeñado en adornar: qaddîšê ʿElyônîn, que la Reina Valera y prácticamente toda la tradición cristiana traducen como "los santos del Altísimo" en singular. El problema es que el texto arameo no lo dice así. Lo dice en plural.


I. El texto que no se traduce como está escrito



El libro de Daniel fue compuesto en dos idiomas: hebreo y arameo. Los capítulos 2 al 7 están escritos en arameo bíblico, y es precisamente en el capítulo 7 donde aparece el término que nos importa. La forma aramea es ʿElyônîn (עֶלְיוֹנִין), con el sufijo de plural -în propio del arameo. No hay ambigüedad morfológica, se ve que es un plural.

Las instancias en Daniel 7 son cuatro:

  • 7:18 — "Después recibirán el reino los santos de los ʿElyônîn, y poseerán el reino por toda la eternidad."
  • 7:22 — "Hasta que vino el Anciano de Días e hizo justicia a favor de los santos de los ʿElyônîn."
  • 7:25 — "Hablará palabras contra el ʿEllay (Altísimo singular) y quebrantará a los santos de los ʿElyônîn."
  • 7:27 — "El reino... será entregado al pueblo de los santos de los ʿElyônîn."

La concordancia Strong del término (n.° 5946) confirma que ʿelyônîn es la forma plural aramea de ʿelyôn. Curiosamente, el versículo 25 establece una distinción interna: se habla contra el ʿEllay (la forma singular enfática) y se actúa contra los santos de los ʿElyônîn (plural). Es decir, el propio texto diferencia entre una figura singular y un colectivo plural de Altísimos.

¿Por qué entonces las traducciones dicen "del Altísimo" en singular? Porque desde el siglo III a.C., la presión monoteísta operó exactamente igual que lo hizo sobre Elohim en el Génesis, convirtiendo un plural gramatical en un "plural mayestático", una convención que permite preservar la apariencia de monoteísmo sin modificar el texto pero sí vaciándolo de su sentido original.


II. El Salmo 46:4 y los "tabernáculos" que se convirtieron en uno

El fenómeno no se limita a Daniel. El Salmo 46:4 en hebreo reza:

"Hay un río cuyos brazos alegran la ciudad de Elohim, el lugar más sagrado de los mishkenê (tabernáculos, plural) del ʿElyon (Altísimo)."

La palabra mishkenê es incontestablemente plural: "moradas" o "tabernáculos". La Reina Valera lo traduce "el santuario de las moradas del Altísimo", que al menos conserva el plural en "moradas". Pero la Septuaginta griega —que históricamente ha servido de base a la tradición cristiana occidental— colapsa el plural: ἡγίασεν τὸ σκήνωμα αὐτοῦ ὁ Ὕψιστος ("el Altísimo santificó su tabernáculo", singular). Es decir, los traductores griegos tomaron una decisión teológica, no filológica.

El hebraísta jesuita Mitchell Dahood —posiblemente el más importante comentarista de los Salmos en el siglo XX, a través de su monumental edición en Anchor Bible— señaló específicamente esta tensión entre mishkenê plural y ʿElyon singular como un residuo de la cosmología cananea subyacente al texto. Frank Moore Cross (Harvard), en Canaanite Myth and Hebrew Epic, demostró extensamente que Elyon en los Salmos conserva frecuentemente memoria del panteón ugarítico, donde era una figura distinta de Yahvé —lo que hace que el plural resulte perfectamente natural. Y Mark Smith, en The Origins of Biblical Monotheism, documenta cómo los plurales en contextos de Elyon fueron sistemáticamente singularizados por editores monoteístas posteriores.

Esto significa que las traducciones modernas no están siendo más fieles al texto sino que están siendo más fieles a una decisión editorial antigua que alteró el texto por intereses teológicos.


III. El consejo divino: Qumrán, Enoc y la teología del plural genuino

La clave para entender los ʿElyônîn como plural genuino no es una mera especulación, está en el aparato literario del propio período del Segundo Templo.

Deuteronomio 32:8-9, en su versión del Texto Masorético tardío, dice que "el Altísimo asignó las naciones según el número de los hijos de Israel". Pero el fragmento de Qumrán 4QDeut —que precede al Texto Masorético en casi un milenio— dice algo radicalmente distinto: "según el número de los hijos de Dios" (bene ha-elohim). La Septuaginta concuerda: ἀγγέλων θεοῦ, "ángeles de Dios". El erudito Michael Heiser, de la Universidad de Lexington, ha argumentado de manera convincente que los Masoretas alteraron intencionalmente ese texto para evitar la implicación de un panteón estructurado.

Esos "hijos de Dios" o "príncipes de las naciones" son exactamente los ʿElyônîn: seres del consejo divino superior, con autoridad delegada sobre los reinos de los hombres. En la literatura de Qumrán, estas figuras son a veces llamadas simplemente "los Príncipes" (sar), con referencias explícitas al "Príncipe de Persia", el "Príncipe de Grecia" y el "Príncipe Miguel" en Daniel 10:13,20-21. La lógica es consistente: cada nación tiene un ser celestial asignado que la rige, y la categoría que los engloba a todos es la de los ʿElyônîn.

El Libro de Enoc (1 Enoc) va más lejos y establece una jerarquía explícita: el "Señor de los Espíritus", el "Altísimo" y el "Hijo del Hombre" operan como figuras distintas dentro de la corte celestial. Esta distinción interna dentro del mundo divino refuerza la idea de que "los Altísimos" no era, para el judaísmo del Segundo Templo, un simple plural de majestad, sino una categoría real de seres con función administrativa sobre la historia humana.

Y en la misma tradición se llama a estas entidades "los Vigilantes" (Irîn, ʿIr en singular), los seres que observan y supervisan los asuntos de los mortales desde el nivel celestial. El término no es metafórico; es funcional.


IV. Lo que el Libro de Urantia revela y clarifica y lo que la Biblia estaba intentando decir

Aquí es donde la convergencia resulta sorprendente para quien la ve por primera vez.

El Libro de Urantia (LU) utiliza sistemáticamente la expresión "los Altísimos" en plural, como si estuviera leyendo el texto bíblico en su forma original en lugar de en sus traducciones. De hecho, el LU cita expresiones que aparecen en la Biblia en singular como si fueran plurales, porque, sencillamente, en el texto original lo son.

La primera cita relevante es del documento 3, sección 5, párrafo 2:

"El Padre gobierna a través de sus Hijos; descendiendo a través de la organización del universo, existe una cadena ininterrumpida de gobernantes que remata en los Príncipes Planetarios, quienes dirigen los destinos de las esferas evolutivas de los vastos dominios del Padre. No es mera expresión poética la que exclama: '...Los Altísimos gobiernan en los reinos de los hombres'." — LU 3:5.2

Esta frase —"los Altísimos gobiernan en los reinos de los hombres"— se repite como un leitmotiv a lo largo del LU. La encontramos literalmente como encabezado del documento 114: "Los Altísimos gobiernan en los reinos de los hombres a través de muchas fuerzas y agencias celestiales" (114:0.1). Y reaparece en 114:6.8, atribuida específicamente al ministerio de los ángeles de la vida nacional.

¿Cuál es la fuente bíblica de esta expresión? Daniel 4:17 en singular: "El Altísimo gobierna el reino de los hombres". Pero el LU la cita en plural, exactamente como la morfología aramea del capítulo 7 de Daniel la sostiene. No es una invención de la imaginación sino una lectura más fiel al registro original.

La segunda cita es aún más específica. En el documento 43, al hablar del mundo capital de la constelación Norlatiadek, el LU dice:

"El salmista sabía que Edentia estaba gobernada por tres Padres de la Constelación y por lo tanto habló de su morada en plural: 'Hay un río, cuyos caudales alegrarán la ciudad de Dios, el lugar más sagrado de los tabernáculos de los Altísimos'." — LU 43:3.3

El LU no solo cita el Salmo 46:4 en plural, como el texto hebreo (mishkenê) efectivamente lo permite, sino que también ofrece una razón explícita, que el plural no es accidental ni mayestático; refleja el hecho real de que hay múltiples Altísimos que gobiernan la constelación. La Septuaginta destruyó ese plural pero la Revelación de Época lo restituye.


V. Los Altísimos como categoría administrativa, no como atributo

Desde la perspectiva del LU, los Altísimos (Most Highs en inglés) son Hijos de Dios de la orden Vorondadek, asignados como gobernadores de las constelaciones. Cada constelación es gobernada por tres de ellos (43:3.2), lo que explica matemáticamente por qué el salmista habló de tabernáculos (plural). No era mera poesía sino topografía de la administración.

Adicionalmente, en los mundos en cuarentena, como Urantia, aislada tras la rebelión de Lucifer, hay siempre un Altísimo presente en calidad de observador:

"Todo mundo en cuarentena o aislado tiene un Hijo Vorondadek actuando como observador. No participa en la administración planetaria salvo cuando el Padre de la Constelación le ordena intervenir en los asuntos de las naciones. En realidad es este Altísimo observador quien 'gobierna en los reinos de los hombres'." — LU 43:5.17

Esta figura, el Altísimo Observador, presente en Urantia desde la traición de Caligastia, es funcionalmente idéntica a los "Vigilantes" (Irîn) de la literatura de Enoc y a los "Príncipes" de Daniel. El LU simplemente lo nombra con mayor precisión administrativa.

Hay también una referencia directa a la institución de esta figura en la historia bíblica. Cuando Melquisedec ministró en forma semimaterial en Urantia, "rindió homenaje respetuoso al Altísimo observador que entonces estaba de servicio, tal como está escrito: 'Y Melquisedec, rey de Salem, era sacerdote del Altísimo'" (LU 43:5.17). La Biblia conservó el registro pero no conservó todo el contexto.


VI. El patrón editorial de cómo el monoteísmo colapsa los plurales

El patrón que emerge al examinar estos textos no es mero azar. Hay una tendencia sistemática, documentada por la academia bíblica, hacia la singularización de ciertos plurales que implican seres divinos con autonomía real:

  • Elohim (literalmente "dioses", plural) convertido en plural mayestático para referirse a un solo Dios.
  • ʿElyônîn ("los Altísimos", plural arameo) traducido como "el Altísimo" en singular.
  • Mishkenê ʿElyon ("tabernáculos del Altísimo", plural nominal) singularizado en la Septuaginta.
  • Bene ha-elohim ("hijos de Dios o de los dioses", Deut. 32:8 en Qumrán) convertido en "hijos de Israel" en el Texto Masorético.

No se trata de errores de traducción inocentes. Son decisiones teológicas tomadas en períodos de consolidación del monoteísmo rabínico y cristiano primitivo. La academia bíblica, desde Cross y Dahood hasta Heiser y Smith, ha documentado este fenómeno con un rigor creciente.

El Libro de Urantia, escrito o compilado antes de que gran parte de esta investigación académica estuviera disponible (los Rollos del Mar Muerto fueron descubiertos en 1947, el libro fue publicado en 1955), cita los pasajes bíblicos en su forma plural original. Eso no prueba por si solo el origen sobrenatural de la Revelación pero sí prueba es que quienes lo redactaron o dictaron tenía acceso a una lectura del texto hebreo y arameo que la tradición traducida había oscurecido durante siglos.


VII. Conclusión final: el plural siempre estuvo presente

El debate sobre los ʿElyônîn no es un capricho hermenéutico ni una lectura esotérica. Es una cuestión filológica con consecuencias teológicas, el texto bíblico, en sus estratos más antiguos y en sus formas textuales mejor conservadas, describe una realidad en la que hay múltiples seres de la categoría "Altísimo" con autoridad sobre las naciones humanas. La tradición los llamó "Vigilantes". Los textos de Qumrán los llamó "Príncipes". El Libro de Daniel los llamó ʿElyônîn. El Libro de Urantia los llama "los Altísimos", y tiene el cuidado de explicar cuántos son, cómo se organizan, y por qué el salmista habló de sus tabernáculos en plural.

La pregunta que debemos hacer no es si el plural es legítimo, porque evidentemente lo es. La cuestión es por qué durante tanto tiempo nos enseñaron a leer el singular donde el texto decía otra cosa.

Bonus:

A través de las edades ha habido gran confusión en Urantia sobre los distintos gobernadores del universo. Muchos maestros más recientes confundieron sus vagas e indefinidas deidades tribales con los Padres Altísimos. Aún más tarde, los hebreos mezclaron todos estos gobernantes celestiales en una Deidad compuesta. Un maestro comprendió que los Altísimos no eran los Gobernadores Supremos, pues dijo: «Aquél que mora en el lugar secreto del Altísimo (EL ELYON) vivirá a la sombra del Todopoderoso (EL SHADDAI)». En los registros de Urantia es muy difícil a veces saber exactamente a quien se refiere el término «Altísimo». Pero Daniel comprendió plenamente estos asuntos. Él dijo: «El Altísimo gobierna en el reino de los hombres y se lo otorga a quienquiera él desea». - (LU 43:3.4) 





Referencias 

  • Daniel 7:18, 22, 25, 27 (texto arameo, Strong H5946, ʿelyônîn)
  • Salmo 46:4 (hebreo: mishkenê ʿElyon)
  • Deuteronomio 32:8-9 (4QDeut vs. Texto Masorético)
  • 1 Enoc (Libro de los Vigilantes)
  • Libro de Urantia: 3:5.2 · 43:3.3 · 43:5.17 · 114:0.1 · 114:4.1-4 · 114:6.8
  • Mitchell Dahood, Psalms (Anchor Bible)
  • Frank Moore Cross, Canaanite Myth and Hebrew Epic (Harvard University Press)
  • Mark Smith, The Origins of Biblical Monotheism (Oxford University Press)
  • Michael S. Heiser, "Deuteronomy 32:8 and the Sons of God" (Bibliotheca Sacra)

jueves, 3 de septiembre de 2026

Los Siete Autootorgamientos de Micael y el libro de "la Ascensión de Isaías": Una Correspondencia Olvidada


Uno de los conceptos más audaces y teológicamente densos del Libro de Urantia es el de los autootorgamientos de Cristo Micael de Nebadón, al que la tradición cristiana conoce simplemente como Jesús de Nazareth o Cristo, Según el Documento 119, antes de encarnar como Jesús de Nazaret, nuestro Micael ya había vivido siete experiencias sucesivas adoptando (de forma encubierta) genuinamente la naturaleza de distintas órdenes de criaturas de su universo. Cada autootorgamiento era un descenso voluntario al nivel de sus criaturas para comprenderlas desde adentro, y el medio por el cual debía ganar soberanía plena sobre todo Nebadón. El séptimo y último fue la encarnación en Belén de Palestina.

Lo que resulta revelador para nosotros los lectores es que este concepto, el de un ser celestial que desciende adoptando sucesivamente la apariencia de cada nivel que atraviesa para no ser reconocido, no es necesariamente una revelación inedita. Está codificado, de forma primitiva y parcial pero reconocible, en un texto pseudoepigráfico cristiano del siglo I o II d.C. conocido como la Ascensión de Isaías.


Lo Que Cuenta la Ascensión de Isaías

La Ascensión de Isaías es un documento apocalíptico que narra una visión en la que supuestamente el profeta Isaías asciende a través de siete cielos guiado por un ángel. En esa visión, Dios, llamado como el "Altísimo" o la "Gran Gloria", le da una orden al "Amado" (Cristo) para que descienda por todos los cielos hasta la tierra. La instrucción es:

"Sal y desciende por todos los cielos... serás semejante a la imagen de todos los que están en los cinco cielos" (Ascensión de Isaías 10:8-9).

El propósito del disfraz es evidente, que las potencias de los cielos inferiores no lo reconozcan en su descenso. El capítulo 11 narra la ejecución del drama, al llegar al sexto cielo, el Amado se transforma para parecerse a sus ángeles; al quinto, adopta la forma del quinto; así sucesivamente hasta el firmamento y la tierra, donde nace como infante.

En el ascenso posterior, ya glorificado tras la resurrección, los ángeles de cada cielo reaccionan con estupor: "¿Cómo descendió nuestro Señor en medio de nosotros, y no percibimos la gloria que ha estado sobre Él?" (11:24). Pasó entre ellos, adoptó su forma, y no lo reconocieron.


Los Siete Autootorgamientos según el Documento 119

El Libro de Urantia articula este mismo esquema de manera sistemática. Micael de Nebadón debía completar siete autootorgamientos en formas de vida descendentes antes de asumir la soberanía plena de su universo. En cada uno, Micael adoptaba genuinamente la naturaleza de ese nivel, no era un simple disfraz superficial sino una sujeción real a las limitaciones y experiencias de esa forma de vida.

Según el Documento 119, los siete autootorgamientos fueron, en orden descendente:

  1. Como Hijo Melquisedec — apareció entre los Melquisedec de Nebadón, sirvió cien años y fue considerado como uno de ellos (119:1).
  2. Como Hijo Lanonandek — adoptó la forma de un Soberano de Sistema en el sistema de Palonia, gobernando durante más de diecisiete años (119:2).
  3. Como Hijo Material — se encarnó como un Adán, actuando como Príncipe Planetario interino en un mundo aislado por rebelión (119:3).
  4. Como Serafín — se personalizó en la forma de un ángel de la orden suprema, sirviendo como consejero de enseñanza seráfico durante más de cuarenta años (119:4).
  5. Como espíritu mortal ascendente — apareció en Uversa, la capital del superuniverso, adoptando la forma de un peregrino del tiempo y el espacio en estado espiritual, conocido allí bajo el nombre de Eventod (119:5).
  6. Como mortal morontial — vivió en Endantun, sede de la quinta constelación, la etapa de transición entre lo material y lo espiritual (119:6).
  7. Como mortal de carne y hueso — Josué ben José, Jesús de Nazaret, en Urantia (119:7).

El patrón es descendente y culminante, desde los Hijos más elevados del universo local, pasando por los ángeles, luego por las distintas fases de la carrera mortal ascendente, espíritu, morontia, carne— hasta el nivel más bajo y el más cercano a la criatura evolutiva.


La Correspondencia Estructural

La afinidad entre ambos textos es visible. Los elementos compartidos son notables:

El descenso a través de niveles jerárquicos. Ambos textos presentan un cosmos estratificado. La Ascensión de Isaías describe siete cielos con ángeles, tronos y gloria creciente. El Libro de Urantia describe un universo con órdenes de seres igualmente jerarquizados —Melquisedec, Lanonandek, Hijos Materiales, ángeles, ascendentes, morontiales, mortales. En ambos, "descender" significa adoptar la naturaleza del nivel inferior.

La transformación deliberada para no ser reconocido. En la Ascensión de Isaías el propósito es explícito: el Amado adopta la forma de cada cielo para pasar inadvertido, incluso dando "contraseñas" a los guardianes de cada puerta. En el Documento 119 ocurre algo funcionalmente equivalente: Micael aparecía en cada orden como un individuo plenamente desarrollado de ese grupo, sin anuncio, sin ser identificado. Durante el autootorgamiento seráfico, el texto declara que "todos sabíamos que nuestro amado Soberano estaba de viaje en el universo bajo la guia de un serafín, pero nunca pudimos estar seguros de su identidad" (119:4.4).

El reconocimiento solo llega después. En la Ascensión de Isaías, los ángeles comprenden quién era el Amado únicamente cuando asciende glorificado. En el Documento 119, la soberanía de Micael sobre cada orden de seres se consolida después del autootorgamiento, y el texto subraya el efecto permanente: desde que Micael se autootorgó como Hijo Material, ningún Adán en Nebadón se ha rebelado conscientemente contra él, porque ahora saben que él fue uno de ellos (119:3.7-8).

El ciclo descendente-ascendente. En ambos textos, el Amado desciende, vive en la forma adoptada, y asciende recuperando —e incrementando— su gloria. La Ascensión de Isaías lo narra como un solo ciclo; el Documento 119 lo multiplica por siete, uno por cada orden de criaturas del universo.

El asombro de los que no reconocieron. En la Ascensión de Isaías, los ángeles de cada cielo exclaman al ver el ascenso glorificado: "¿Cómo pasó por aquí sin que lo percibimos?" En el Documento 119 se describe un efecto similar sobre los Hijos Materiales de Nebadon: al saber que Micael fue uno de ellos como Príncipe Planetario, quedaron transformados en su lealtad para siempre.


Lo Que el Escritor del Antiguo Texto Intuía Sin Poder Articular

La Ascensión de Isaías describe un solo ciclo descendente-ascendente. El Libro de Urantia lo expande a siete autootorgamientos, respondiendo a una lógica que el texto antiguo intuye pero no puede formular: que para gobernar con autoridad compasiva sobre seres de naturaleza tan diversa —Melquisedec, Lanonandek, Adanes, ángeles, espíritus, morontiales, mortales—, el gobernante debe haberlos sido.

También hay algunas diferencias de énfasis importantes. La Ascensión de Isaías concibe el descenso principalmente como estrategia de ocultamiento ante potencias hostiles, las fuerzas de Beliar no deben enterarse. El Libro de Urantia desplaza el centro de gravedad, el propósito del autootorgamiento no es el engaño sino la comprensión y la soberanía legítima. Como dice el Documento 119:0.4: "El propósito de estos autootorgamientos en forma de las criaturas consiste en permitir que dichos Creadores se tornen soberanos sabios, compasivos, justos y comprensivos." El autootorgamiento no era truco sino una escuela.

Finalmente, el Libro de Urantia universaliza el esquema. No es el patrón exclusivo de Jesús de Nazaret, sino el requisito de todo Hijo Creador en el gran universo, todos los Micaeles deben completar sus siete autootorgamientos antes de recibir la soberanía plena de su universo local (119:0.3). Lo que la Ascensión de Isaías percibió como un evento único y cósmico, el Libro de Urantia lo presenta como la norma del gobierno universal.


Una Corriente Olvidada del Cristianismo Primitivo

Lo más significativo de este paralelo no es que un texto valide al otro. Lo significativo es que muestra que la intuición de un ser celestial que adopta sucesivamente las formas de los niveles que atraviesa existió en al menos una corriente del cristianismo primitivo —marginal, no canónica, conservada en la Ascensión de Isaías.

Esa corriente vio algo que la teología posterior no supo desarrollar, que la encarnación no era un episodio aislado, sino el último paso de un proceso mucho más largo. Que el descenso era estructural y no simplemente algo histórico.

El Revelador toma esa intuición, la ordena y la convierte en el principio mismo del gobierno de los universos locales. En ese sentido no contradice al cristianismo primitivo, responde a una pregunta que ese cristianismo supo formular, aunque no pudo responder. El Revelador ofrece una visión más clara y completa de lo que los antepasados apenas pudieron vislumbrar.



Referencias: Libro de Urantia, Documento 119 "Los Autootorgamientos de Cristo Micael", disponible en urantia.org. La Ascensión de Isaías, traducción de R.H. Charles (1900), texto de dominio público; los pasajes citados corresponden a los capítulos 10 y 11.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Carta de William S. Sadler a Dr. Madsen

 


Dr. Carl G. Madsen

[dirección redactada]

Estimado Dr. Madsen:

A solicitud de su madre, en una carta dirigida al Secretario de la Fundación Urantia, le escribo con respecto al Libro de Urantia, el cual ella pidió que le fuera enviado.

En primer lugar, permítame felicitarle por haber ingresado al campo de la Psiquiatría, una especialidad que considero la más desafiante de todas las especialidades médicas en este momento. Confío en que será un psiquiatra americano de amplio criterio. Fui discípulo de Freud, pero nunca llegué a ser un seguidor incondicional. No pude aceptar su materialismo básico —su filosofía mecanicista.

Pensé que podría interesarle saber, en relación con el Libro de Urantia, que este no fue producto de la escritura automática ni de ninguna de las técnicas de los cultos psíquicos.

Adjunto un esquema de una charla que di a una docena aproximadamente de ministros que vinieron recientemente aquí para discutir el origen del Libro de Urantia.

Espero que, si se encuentra en Chicago en un futuro próximo, venga a visitarnos. Mientras tanto, confío en que pueda encontrar el Libro de Urantia tan interesante y desafiante como yo lo he encontrado.

Atentamente,
William S. Sadler, M. D.

WSS/ar

Referencia:
https://ubhs.hosted-by-files.com/docs/J/jc19591210_sadlerw_01.pdf


Adjunto:


Referencias: https://ubhs.hosted-by-files.com/docs/J/jc19580507_sadlerw_02.pdf

Comprendiendo las limitaciones de la Revelación de la mano de William S. Sadler


Para comprender mejor las limitaciones de la Revelación, es necesario verlo desde la perspectiva de William S. Sadler, quien, junto a su esposa, fueron capacitados y educados directamente por los reveladores. Por ello, su comprensión de estos temas en su lengua nativa resulta más confiable, completa y científica.

Crítica: "En cuanto a la ciencia, este libro está desactualizado. Presenta una imagen muy buena de la manera en que veíamos el cosmos hace muchos años."

La respuesta de William S. Sadler:

En términos generales, creo que esta es una crítica válida del Libro de Urantia. Permítanme leer del Libro de Urantia, 101:4.1:

"Debido a que vuestro mundo generalmente ignora los orígenes, incluso los orígenes físicos, ha parecido conveniente, de vez en cuando, proporcionar instrucción en cosmología. Y esto siempre ha creado problemas para el futuro. Las leyes de la revelación nos restringen enormemente mediante su prohibición de impartir conocimiento no ganado o prematuro. Cualquier cosmología presentada como parte de la religión revelada está destinada a quedar obsoleta en muy poco tiempo. En consecuencia, los futuros estudiantes de tal revelación se ven tentados a descartar cualquier elemento de genuina verdad religiosa que pueda contener, porque descubren errores en la cosmología asociada que allí se presenta.

"La humanidad debe entender que quienes participamos en la revelación de la verdad estamos muy rigurosamente limitados por las instrucciones de nuestros superiores. No estamos en libertad de anticipar los descubrimientos científicos de mil años. Los reveladores deben actuar de acuerdo con las instrucciones que forman parte del mandato revelatorio. No vemos manera de superar esta dificultad, ni ahora ni en ningún momento futuro. Sabemos perfectamente que, si bien los hechos históricos y las verdades religiosas de esta serie de presentaciones revelatorias permanecerán en los registros de las épocas venideras, dentro de unos pocos años, muchas de nuestras afirmaciones relativas a las ciencias físicas necesitarán revisión como consecuencia de nuevos desarrollos científicos y descubrimientos adicionales. Estos nuevos desarrollos los prevemos incluso ahora, pero tenemos prohibido incluir tales hechos aún no descubiertos por el ser humano en los registros revelatorios. Que quede claro que las revelaciones no son necesariamente inspiradas. La cosmología de estas revelaciones no es inspirada. Está limitada por el permiso que se nos ha dado para la coordinación y clasificación del conocimiento actual. Si bien la percepción divina o espiritual es un don, la sabiduría humana debe evolucionar."

La ciencia de los Documentos de Urantia tiene como fecha de cierre el año 1934 d.C. Aunque ahora pudiera considerarse desactualizada en diez años, estaba entre 15 y 20 años adelantada a su época cuando nos fue presentada por primera vez. Pero incluso hoy, el hecho del ultimatón aún no ha sido descubierto, aunque en los últimos años ha habido varias insinuaciones al respecto en publicaciones científicas.


https://www.urantia.org/sites/default/files/study-materials/consider-common-criticisms/Consideration-of-Some-Criticisms-of-The-Urantia-Book-William-S-Sadler-en.pdf
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Sadler también comenta sobre lo mismo en "A History of the Urantia Movement"

Página 1109, párrafo 4. Los reveladores rara vez tienen libertad para anticipar los descubrimientos científicos. La verdad es atemporal, pero las enseñanzas relativas a las ciencias físicas y ciertas fases de la cosmología quedarán parcialmente obsoletas como resultado de los nuevos descubrimientos de las avanzadas investigaciones científicas. La cosmología de la Revelación de Urantia no está inspirada. La sabiduría humana debe evolucionar.

Página 1008, párrafo 3. La Revelación de Urantia es única en el sentido de que es presentada por múltiples autores. La Revelación de Urantia, al igual que sus predecesoras, no está inspirada.

Página 1007, párr. 1. La revelación mantiene el contacto con la evolución. La revelación se adapta a la época de su otorgamiento. La nueva revelación mantiene el contacto con las revelaciones anteriores.




https://www.urantia.org/urantia-foundation/history
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martes, 1 de septiembre de 2026

LA VISIÓN DE GABRIEL: UNA PIEDRA JUDÍA PRECRISTIANA QUE CONFIRMA EL HORIZONTE SIMBÓLICO DEL LIBRO DE URANTIA

¿Qué es la Visión de Gabriel (Jazón Gabriel)?



En torno al año 2000, cerca de la ribera oriental del Mar Muerto, salió a la luz una pieza arqueológica singular: una losa de piedra caliza gris de 93 × 37 centimetros, inscrita con tinta en hebreo perfecto, distribuida en dos columnas que suman 87 líneas. No es un pergamino ni un códice, es piedra, lo que la hace especialmente resistente al tiempo y a la sospecha de falsificación. Se la conoce hoy como La Visión de Gabriel o Jazón Gabriel.

Fue publicada por primera vez en abril de 2007. Su autenticidad fue evaluada por especialistas de primer orden: Yuval Goren (petrografía), M. Bar-Asher (lingüística) y Ada Yardeni (paleografía), quienes la sitúan entre finales del siglo I antes de la era común y comienzos del siglo I de la era común. En otras palabras: esta piedra fue grabada cuando Jesús de Nazaret era un niño.

La pieza procede del sector oriental del Mar Muerto, pasó por un anticuario en la zona de Karak, y fue adquirida por el coleccionista David Jeselsohn (Zúrich). Sus primeros editores fueron Ada Yardeni y Benjamin Elitzur.

Dos hilos que conectan en el Nuevo Testamento

El texto articula dos grandes temas entrelazados:

1. Una guerra escatológica con participación angelical. Gabriel y Miguel (Micael) aparecen como capitanes celestiales a las puertas de Jerusalén y Judá, comandando siete carros divinos. La imaginería es plenamente profética:

"De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra" (Hageo 2:6)
"Y vendrá YHVH mi Dios, y con él todos los santos" (Zacarías 14:5)
"Porque he aquí que YHVH vendrá con fuego, y sus carros como torbellino" (Isaías 66:15)

2. Una resurrección al tercer día. El pasaje más impactante de la inscripción es la orden que pronuncia Gabriel sobre el cuerpo inerte de un "príncipe de los príncipes" yaciente entre grietas de roca: "¡Por tres días, vive!"

Este gesto resuena con toda una cadena de textos hebreos:

"Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará" (Oseas 6:2)
"Estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches" (Jonás 1:17)
"No dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción" (Salmo 16:10)
"Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados" (Daniel 12:2)

¿Quién es el "príncipe de los príncipes"?

La hipótesis más aceptada academicamente apunta a Shimón de Perea, quien encabezó una revuelta en el año 4 antes de la era común, se proclamó "rey de los judíos" y fue ejecutado por las legiones romanas en una quebrada de Jordania. Si el texto nació en ese entorno, bien puede leerse como memorial de esperanza: Gabriel resucitará al líder caído al tercer día.

Es como un guion que ya existía antes de Jesús

La conclusión que se impone es directa, la trama de muerte, resurrección y tercer día con un Mesías sufriente no fue inventada por los discípulos después de la crucifixión. Ya circulaba en el horizonte simbólico judío contemporáneo de Jesús. El "camino del siervo", morir y ser levantado, era una clave de redención que algunos grupos judíos (como los qumramitas) ya manejaban antes del año 30 de la era común

Esto no disminuye de ninguna manera el acontecimiento histórico que el Libro de Urantia describe y revela; al contrario, lo pone en contexto y lo amplía. Jesús no operó en el vacío sino que operó dentro de una cultura que ya esperaba, en ciertos círculos, exactamente ese tipo de Mesías.

Las concordancias con el Libro de Urantia

Aquí es donde el hallazgo arqueológico se vuelve especialmente revelador para nosotros los lectores de Urantia. El texto de la inscripción hace de Gabriel el protagonista que pronuncia la orden de resurrección y el Libro de Urantia elabora con precisión extraordinaria el papel que ese mismo personaje tiene en los eventos del sepulcro.

1. Gabriel como comandante de los ejércitos celestiales

La Visión de Gabriel lo presenta como capitán de los ejércitos divinos junto a Miguel. El Libro de Urantia dice exactamente eso, con detalle administrativo:

"Y Gabriel es el «comandante supremo de los ejércitos del cielo», el ejecutivo en jefe del Soberano de Nebadon, «el Señor Dios de los ejércitos»." — LU 38:6.2

"[Gabriel] es también el comandante en jefe de «los ejércitos del cielo», es decir las huestes celestiales." — LU 33:4.6

La inscripción de piedra y el Libro de Urantia comparten, independientemente, la misma asignación de título y función para Gabriel. El texto judío precristiano no lo explica, sino que simplemente lo asume como figura conocida por su audiencia.


2. Gabriel presente en la resurrección de Jesús

La orden "¡Por tres días, vive!" que Gabriel pronuncia en la inscripción sobre el cuerpo del príncipe caído tiene su espejo directo en la resurrección morontial de Jesús según el Libro de Urantia:

"Mientras estas criaturas terrenales estaban allí de pie en un silencio estupefacto, las vastas huestes de seres celestiales ocuparon su lugar, preparándose para responder a la señal de acción en el instante en que la diera Gabriel, su comandante." — LU 168:2.1

"El primer acto de Jesús al levantarse de la tumba fue saludar a Gabriel e instruirlo que continuara con el cargo ejecutivo de los asuntos del universo bajo Emanuel." — LU 189:1.10

Nótese la convergencia en ambos textos, Gabriel es el ejecutor y testigo directo de la resurrección. En la piedra de Jordania, pronuncia la orden. En el Libro de Urantia, Jesús lo saluda personalmente al salir de la tumba. Ninguno de los evangelios canónicos señala ese detalle; solo el Libro de Urantia lo especifica.


3. La resurrección dispensacional como acto de Gabriel

La Visión de Gabriel no es solo sobre un individuo es un evento de alcance cósmico dentro del judaísmo de la época. El Libro de Urantia describe algo de escala aún mayor coordinado directamente por Gabriel:

"Poco después de las cuatro y media de este domingo por la madrugada, Gabriel convocó a su lado a los arcángeles y se preparó para inaugurar la resurrección general del fin de la dispensación adánica en Urantia. [...] Gabriel dio la señal, se transmitió su voz al primero de los mundos de estancia del sistema diciendo: «Por mandato de Micael (Miguel), ¡dejad que se levanten los muertos de una dispensación de Urantia!»" — LU 189:3.1-2

La frase "¡dejad que se levanten los muertos!" en el Libro de Urantia es estructuralmente idéntica en función narrativa a "¡Por tres días, vive!" en la inscripción. En ambos casos, Gabriel habla y los muertos responden.

4. El poder de Jesús sobre su propia vida

La inscripción centra la resurrección del príncipe en la orden de Gabriel. Pero el Libro de Urantia matiza con precisión que en el caso de Jesús, el poder residía en Él mismo:

"Como mortal del reino él ha experimentado la muerte mortal; como Soberano de un universo, él vive. [...] Vuestro Padre-creador ha elegido pasar a través de la experiencia total de sus criaturas mortales, desde el nacimiento en los mundos materiales, a través de la muerte natural y la resurrección morontial, hasta el estado de existencia espiritual verdadera." — LU 189:0.2

"Cuando los Hijos autootorgadores, Creadores o Magisteriales, penetran el portal de la muerte, reaparecen al tercer día." — LU 20:6.6

Este último pasaje es asombroso en su brevedad, al tercer día no es una fórmula inventada por predicadores del siglo I; según el Libro de Urantia, es la norma universal para los Hijos Creadores que se autootorgan. La piedra de Jordania, grabada cuando Jesús era niño, ya lo sabía.


5. La profecía en boca del propio Jesús

El Libro de Urantia registra al Jesús resucitado confirmando ese mismo marco temporal ante sus discípulos:

"¿Acaso no os dije que los altos sacerdotes y los líderes me entregarían para que sea matado; que uno de entre vosotros mismos me traicionaría, y que al tercer día resucitaría?" — LU 191:2.1


Conclusión final

La Visión de Gabriel es un testigo arqueológico de primer orden. No "explica" a Jesús ni lo reduce a un arquetipo mítico reciclado. Lo que hace es mostrar que el horizonte cultural judío de su tiempo ya contenía los elementos simbólicos con los que Él eligió dialogar, el Mesías sufriente, la muerte del justo, la resurrección al tercer día, y Gabriel como ejecutor del decreto divino.

El Libro de Urantia no solo coincide con ese horizonte, lo amplía, contextualiza y detalla con precisión que ningún texto del siglo I posee. Donde la inscripción dice "¡Por tres días, vive!", el Libro de Urantia explica por qué, cómo, quién estaba presente, qué se dijo exactamente y qué ocurrió después.

Para nosotros los lectores del Libro de Urantia, esta piedra de 93 centímetros grabada en Jordania hace dos mil años es una confirmación silenciosa, el universo descrito en el Libro de Urantia no contradice la historia, es parte de ella y la desentierra. 

El peligro potencial de las religiones reveladas

 


Las religiones reveladas o religiones de revelación existen en dos tipos que pueden o no estar relacionados:

  1. Las que surgen por causa directa o indirecta de una Revelación real de época. 
  2. Las que surgen a partir de supuestas revelaciones dadas por Dios o un ángel, como el judaísmo con la Torá recibida por Moisés, el cristianismo con una Biblia considerada enviada del cielo, o el islam con su Corán entregado por Gabriel a Mahoma.

Los reveladores del Libro de Urantia lo dicen claro:
92:7.2 — Sólo con la religión revelada apareció el egocentrismo teológico autocrático e intolerante.
¿Por qué ocurre esto?
Porque cuando una persona cree tener en sus manos una revelación, suele creer que tiene en sus manos LA VERDAD o LA PALABRA DE DIOS. Y ese pensamiento, mezclado con el egoísmo humano de siempre, termina en desastre. El ego, que ya de por sí tiende al control y a la dominación, de repente recibe una legitimación divina. Ya no es él quien manda, es Dios quien manda a través de él.
El creyente que dice "yo tengo LA VERDAD" resuelve de un golpe la ansiedad existencial que todos cargamos. Y eso, hay que admitirlo, es psicológicamente y enormemente gratificante. El problema es que esa gratificación se vuelve adictiva. Defender el texto sagrado o fetiche deja de ser defender una idea para convertirse en algo mucho más personal, es defender la propia estabilidad psicológica, y la estructura de poder que se ha construido sobre esa certeza.
De ahí que los reformadores internos, los críticos sinceros y los verdaderos profetas de esas tradiciones sean siempre los más peligrosos a ojos del establishment religioso. No atacan desde afuera, sino que amenazan el mecanismo mismo de la certeza. Y eso no se perdona fácilmente.
Los propios reveladores lo confirman con otra cita igualmente directa:
92:3.4 — La religión evolucionada evoca el respeto porque sus seguidores creen que es La Verdad; «la fe que ha sido una vez dada a los santos» debe, en teoría, ser tanto final como infalible. El culto se resiste al desarrollo porque el verdadero progreso con certidumbre modificará o destruirá al culto mismo; por lo tanto, siempre su revisión debe ser forzada.
Conscientes de todo esto, los reveladores del Libro de Urantia se esfuerzan deliberadamente por evitar que estos mismos problemas vuelvan a surgir entre sus propios lectores. Abordan con claridad las limitaciones de su propio trabajo, y dejan claro cuál es su propósito real, que no es establecer un culto alrededor del libro, del mismo modo que el propósito de Jesús nunca fue establecer un culto alrededor de su persona. El propósito, en cambio, es algo mucho más íntimo, revelar y cultivar una relación personal y directa de cada alma con Dios mismo.

Job y el Dios Verdadero: Entre el Sufrimiento, la Teodicea y la Revelación

Una lectura comparada del Libro de Job desde la Biblia, el Libro de Urantia y los estudios académicos

Introducción: El problema más antiguo de la humanidad



¿Por qué sufre el inocente? Pocas preguntas han acompañado a la humanidad con tanta persistencia. Desde las tablillas de arcilla sumerias hasta los debates filosóficos contemporáneos, el sufrimiento injusto ha sido objeto de lamento, protesta y búsqueda espiritual. El Libro de Job es, dentro de la tradición bíblica, la respuesta más audaz y literariamente rica a esa pregunta. Pero para entenderlo en toda su profundidad, necesitamos leerlo en su contexto más amplio, el de la historia religiosa antigua, la crítica académica y la perspectiva que ofrece el Libro de Urantia.

Lo que descubriremos es que Job no es simplemente un hombre que sufre. Es un hombre que tiene una imagen errónea de Dios, y que al final de su viaje se encuentra, cara a cara, con el Dios verdadero.

El Libro de Job: Contexto literario y teológico

El Libro de Job pertenece a la sección Ketuvim ("Escritos") de la Biblia hebrea y es el primer libro poético del Antiguo Testamento cristiano. Su tema central es la teodicea, la defensa de la justicia divina ante la realidad del sufrimiento humano. Alfred Lord Tennyson lo llamó "el mayor poema de los tiempos antiguos y modernos", y su profundidad teológica y literaria sigue siendo objeto de estudio y admiración.

Pero el libro no es una obra de un solo autor ni de un solo momento histórico. El Libro de Urantia lo describe así con notable precisión:

"El heterogéneo cuadro de la Deidad presentado en el libro de Job fue producto de más de veinte maestros religiosos mesopotamios durante un período de casi trescientos años." (96:7.5)

Esta pluralidad de voces es precisamente lo que le da al libro su riqueza —y también sus aparentes contradicciones internas.


Las raíces mesopotámicas: El Ludlul-Bel-Nimeqi

Mucho antes de que Job fuera escrito, existía ya en Mesopotamia una tradición literaria de meditación sobre el sufrimiento inmerecido. El texto más notable en este sentido es el Ludlul-Bel-Nimeqi —cuyo título se traduce como "Alabaré al Señor de la Sabiduría"— un poema babilónico fechado alrededor del 1700 a.C., que a su vez bebía de la tradición sumeria del texto conocido como El hombre y su Dios (ca. 2000 a.C.).

En él, Tabu-utul-Bel, un funcionario de Nippur, clama ante los dioses por el sufrimiento que padece siendo justo. Sus palabras hacen eco con las de Job:

"Pero yo mismo pensaba en oraciones y súplicas — la oración era mi sabiduría, sacrificar mi dignidad."

Comparado con Job:

"Mi pie ha sostenido sus pasos, su camino he guardado, y no lo he rechazado. Ni me he apartado del mandamiento de sus labios." (Job 22:11-12)

Ambas obras comparten el mismo grito existencial. Sin embargo, reducir el Libro de Job a un "derivado" de la obra babilónica sería un error. Las diferencias son tan significativas como las similitudes:

  • El Ludlul es un monólogo; Job es un drama coral con múltiples interlocutores.
  • En el Ludlul, la salvación llega a través de un intermediario ritual; en Job, Dios mismo interviene directamente.
  • Más profundamente: el Ludlul reflexiona sobre el sufrimiento individual y la impenetrabilidad de la voluntad divina; Job añade la pérdida de los hijos, de los bienes, del estatus, y convierte el sufrimiento en una crisis teológica de primer orden.

Ambas tradiciones responden al mismo interrogante humano desde sus propias culturas y profundidades espirituales. Ninguna es el "borrador" de la otra.


Los misioneros de Salem y el hilo de Melquisedec

El Libro de Urantia ofrece una perspectiva que enriquece notablemente el análisis histórico-crítico, la existencia de una tradición religiosa mesopotámica vinculada a los misioneros de Salem, herederos de la enseñanza de Melquisedec.

"El libro de Job es un reflejo bastante bueno de las enseñanzas de la escuela de Salem en Ur y en toda Mesopotamia." (95:1.10)

Esta tradición salemita preservaba ideas teológicas más elevadas que las que predominaban en Palestina durante el período de los jueces y los primeros reyes. Mientras los hebreos de aquella época concebían a Yahwéh como un dios tribal que prosperaba a los suyos y maldecía a los demás —que incluso "enviaba espíritus malignos para dominar el alma de sus enemigos" (96:7.6)— en Ur se mantenía viva una visión más misericordiosa de la divinidad:

"Orará a Dios y hallará su favor y verá su faz con júbilo, pues Dios otorgará al hombre rectitud divina." (96:7.7)

Esta voz de gracia y misericordia es la que aparece en los discursos de Eliú, el personaje más misterioso del libro.

Eliú: El mensajero olvidado

Eliú es una figura desconcertante en la arquitectura del texto. No aparece en el prólogo ni en el epílogo. No es mencionado cuando se presentan los amigos de Job ni cuando Dios expresa su juicio final. Su presencia es abrupta: surge en el capítulo 32 y desaparece abruptamente al final del 37.

La crítica académica ha debatido si sus discursos son una adición posterior, un comentario editorial al libro original. Algunos estudiosos, como Lightfoot y Albert Barnes, llegaron a proponer que fue el propio Eliú quien escribió el libro.

Pero más allá de los debates sobre autoría, lo que distingue a Eliú es el contenido de su mensaje. A diferencia de los tres amigos, Elifaz, Bildad y Zofar, que insisten en que todo sufrimiento es consecuencia del pecado, Eliú introduce una visión más matizada y profunda, el sufrimiento puede ser formativo, puede ser una advertencia de misericordia, una llamada al arrepentimiento, una oportunidad para una mayor confianza en Dios.

El Libro de Urantia lo identifica como el profeta de Ur y sacerdote salemita, portador de la más alta enseñanza espiritual de su tiempo:

"No se habían oído desde los tiempos de Melquisedec en el mundo levantino mensajes tan resonantes de la salvación humana como esta extraordinaria enseñanza de Eliú." (96:7.7)

Eliú no es un personaje secundario. Es la bisagra entre el debate teológico humano y la irrupción de lo divino.

La imagen errónea de Dios: El centro de este drama

El verdadero conflicto en Job no era entre Job y el diablo, ni entre Job y sus amigos. Era realmente entre Job y la imagen de Dios que lleva en su mente.

Job concibe a un Dios que se confabula con el maligno para ponerle a prueba, que aflige sin aparente razón, que guarda silencio ante el clamor de quien siempre le fue fiel. Sus amigos, por su parte, sostienen una teología mecánica, si sufres, es porque pecaste. Una visión que reduce a Dios a un juez contable de méritos y castigos.

Jesús mismo, en el Libro de Urantia, identifica este problema con claridad:

"Estudia el libro de Job sólo para descubrir cuántas ideas erróneas sobre Dios pueden aun los hombres buenos honestamente albergar; y luego observa cómo aun el dolorosamente afligido Job halló el Dios del consuelo y de la salvación a pesar de estas enseñanzas erróneas." (148:6.11)

Job no es condenado por sus ideas erróneas. Al contrario, su honestidad brutal, su negativa a fingir una piedad cómoda, su insistencia en confrontar a Dios directamente, son precisamente lo que lo hace merecedor del encuentro final. Como señala Jesús:

"¿Acaso no comprendes que Dios reside dentro de ti?, ¡que se ha hecho como eres tú para que pueda hacerte como es él!" (148:6.10)

Job quería un Dios humano, un Dios que comprendiera la condición mortal, que supiera lo que significa sufrir siendo inocente. Y esa sed, aunque nacida de conceptos imperfectos, apuntaba en la dirección correcta.

El encuentro con el torbellino: La Revelación y la transformación



Cuando este Dios responde desde el torbellino, no ofrece una explicación lógica del sufrimiento. No justifica a Job ni le da razón frente a sus amigos. Lo que hace es infinitamente más potente, le revela su propia grandeza, la maravilla del cosmos, la profundidad del misterio divino. Job, ante esa presencia, no recibe respuestas, recibe algo mejor: una experiencia directa de Dios.

El Libro de Urantia comenta:

"Aunque el discurso de Dios expresado como un torbellino fue un concepto majestuoso para el día en que fue pronunciado, tú ya has aprendido que el Padre no se revela de ese modo, sino que más bien habla dentro del corazón humano con voz suave y boca, diciendo: 'éste es el camino; andad por él'." (148:6.10)

Hay una progresión histórica en la revelación: del Dios del torbellino al Dios que habita en el corazón humano. Job vive en la primera etapa, pero su fe lo lleva a presagiar la segunda.

Conclusión: La vigencia del drama de Job

El drama de Job sigue siendo contemporáneo porque la pregunta que plantea es eterna. No importa la cultura, la época ni el sistema de creencias, el sufrimiento del inocente interpela a todo ser humano que tome en serio la existencia de un Dios bueno, bello y verdadero.

Lo que el análisis comparado nos muestra es una cadena ininterrumpida de búsqueda: desde el sumerio anónimo del 2000 a.C., pasando por el babilónico Tabu-utul-Bel, los misioneros salemitas en Ur, el profeta Eliú, y el propio Job, hasta las palabras de Jesús que iluminan retrospectivamente todo ese camino.

La historia de Job no culminca en un inevitable sufrimiento. Termina en un encuentro. Y ese encuentro transforma no solo a Job, sino la imagen misma de Dios que la humanidad lleva consigo.

"Por fin su fe penetró las nubes del sufrimiento para discernir la luz de la vida que se derramaba del Padre como misericordia sanadora y rectitud perdurable." (148:6.11)


Referencias:



domingo, 30 de agosto de 2026

William S. Sadler acerca de la homosexualidad, bisexualidad y los generos (de 1938)

Esta es una recopilación de citas del capítulo 7 del libro *Living a Sane Sex Life* de 1938. Un escrito deWilliam S Sadler y su esposa Lena Sadler. Varias de las ideas eran avanzadas para la época (otras ya obsoletas o problemáticas) y reflejan la visión científica y moral tanto de la ciencia como de Sadler en aquella época de 1938. Esto trabajo puede ayudar a tener una perspectiva más científica y saludable del tema.

El capitulo fuente es: 

CAPÍTULO VII HOMOSEXUALISMO—HOMOEROTISMO


La idea con estas citas es ofrecer una percepción más científica del tema, apartada de la visión judeocristiana impuesta, a la luz de la ciencia y de la perspectiva de Sadler, quien fue capacitado por los propios reveladores de Urantia. Algunas de estas ideas, después de décadas, fueron confirmadas por las ciencias empíricas y sociales.

1) "El embrión humano es de dos sexos hasta el cuarto mes, cuando comienza a desarrollarse hacia la masculinidad o la feminidad a menos que, como sucede rara vez, persista la apariencia externa de hermafroditismo."

2) "Pocos seres humanos, si es que ninguno, son 100 por ciento masculinos o femeninos, ya sea física o mentalmente. Cada sexo conserva en la edad adulta los órganos sexuales rudimentarios del opuesto,"

3) La práctica de la homosexualidad se conoce con muchos nombres, principalmente "perversión sexual", "sentimiento sexual contrario" y "uranismo", pero en nuestra opinión el mejor término es homoerotismo. La homosexualidad está extendida y aparece entre todos los pueblos, primitivos y civilizados; en muchas ocasiones sus víctimas son personas de elevada cultura y distinguidos logros.

4) La condición es común entre muchos mamíferos, especialmente los primates. Los miembros de la tribu de los simios parecen pasar por una etapa homosexual preadolescente muy análoga a la experimentada por la especie humana.

5) Muchos pueblos antiguos, notablemente los egipcios, trataban a los homosexuales con peculiar reverencia, y la homosexualidad era cultivada como una virtud militar por los cartagineses, escitas y los posteriores normandos. Los griegos a veces la consideraban más noble que el amor heterosexual normal.

6) Finalmente cayó en un grave desacredito con la llegada de los maestros cristianos, por quienes fue vista como un vicio, siendo a veces considerada un delito castigable con la hoguera a pesar del hecho de que individuos tan distinguidos como Miguel Ángel e incluso Bacon eran probablemente homosexuales.

7) La proporción de personas homosexuales en la población se ha estimado entre el 1 y el 5 por ciento. En nuestra opinión, está distribuida casi por igual entre ambos sexos. En lo que respecta a las profesiones, parece ser un poco más prevalente entre los grupos literarios y artísticos.

8) Cuando las estadísticas parecen indicar que las tendencias homosexuales son tan elevadas como lo hallado por Katharine Davis, quien informó que casi el 32 por ciento de las mujeres interrogadas admitieron "relaciones emocionales intensas con otras mujeres", debe entenderse muy claramente que solo una pequeña proporción de las que hacen tales admisiones son realmente homosexuales; más bien pertenecen al grupo ambisexual o bisexual, cuyos miembros pueden obtener fácilmente gratificación sexual con cualquiera de los dos sexos.

1. ¿QUÉ ES LA HOMOSEXUALIDAD?



1) Las prácticas homosexuales distan mucho de ser infrecuentes, como lo indica la prevalencia, especialmente en nuestras ciudades más grandes, de la prostitución homosexual, que se lleva a cabo de forma extensa en las llamadas casas de prostitución masculina (peg houses). Debe ser que la mayoría de los prostitutos masculinos, después de todo, no son homosexuales ellos mismos.

2) Ciertamente no es científico designar como un vicio o una perversión una tendencia heredada como se cree que es la homosexualidad.

3) La prostitución masculina es una práctica viciosa cuando es homosexual, al igual que la prostitución femenina entre heterosexuales. Ambas son totalmente reprensibles y deberían ser severamente reprimidas por la ley.

4) Quienes sostienen que la homosexualidad a veces puede ser "adquirida" señalan su aparición ocasional en la etapa adulta tardía, pero en nuestra opinión este no es un tipo de homosexualidad adquirida, sino simplemente una manifestación homosexual latente o retardada.

5) En la actualidad, los psiquiatras y estudiantes de sexología consideran la homosexualidad, o inversión, como una anomalía (rasgo poco común). No la consideran ni una enfermedad ni una degeneración. Muchos de estos invertidos son en todos los sentidos individuos de mente completamente normal y sanos,
*(Una anomalía es una desviación estadística o conductual respecto a lo que se considera "lo común" en la población.)

6) La masculinidad y feminidad perfectas no existen. Todos los individuos del sexo masculino tienen tendencias femeninas en mayor o menor grado, y viceversa.

7) Uno de los grandes errores cometidos en el pasado por los estudiantes de la homosexualidad ha sido su incapacidad para diferenciar entre el homosexual y el ambisexual (o bisexual). La capacidad de obtener satisfacción por igual de cualquiera de los dos sexos queda bien ilustrada por los marineros, que serán definitivamente homosexuales a bordo del barco, pero que se abrirán paso hacia las casas de prostitución tan pronto como lleguen a puerto.

8) En nuestra opinión, la masturbación no tiene relación alguna con la homosexualidad. Las tendencias de inversión pueden aparecer en cualquier momento de la vida, a menudo antes de la pubertad, pero más generalmente hacia el comienzo de la adolescencia. Los sueños eróticos del invertido suelen ser asimismo invertidos.

9) Debemos tener claramente en cuenta el hecho de que los homosexuales como clase no practican las llamadas perversiones en mayor medida que los heterosexuales.



2. LA ACTITUD DE LA SOCIEDAD


1) Los homoeróticos de ninguna manera exhiben siempre los rasgos físicos del sexo opuesto. Un varón homoerótico...puede ser un espécimen vigoroso de hombría, incluso un atleta, como es a veces el caso.

2) Muchos hombres dedicados al trabajo con niños son definitivamente homoeróticos, aunque en la mayoría de los casos están guiados por los más altos motivos, entregando libremente sus vidas a estos niños con una devoción que ningún hombre sexualmente ordinario podría movilizar para tal servicio.

3)  La sociedad parece estar más dispuesta a perdonar a un hombre por una violación que por un desliz de naturaleza homosexual.

4) Nunca debemos concluir que todo hombre que sea marcadamente afeminado o que cante como tenor sea necesariamente de inclinación homosexual. Este no es el caso. Tampoco todas las mujeres de apariencia masculina y voces no soprano son víctimas del homoerotismo.

5) Parece una lástima que la sociedad moderna considere el homoerotismo como lo hace. El homoerótico pleno no es responsable de su condición. El individuo desafortunado que nace con un cuerpo masculino y, en lo relativo al sexo, con una actitud mental y emocional femenina, es incapaz de superar este impedimento. Muchas personas prominentes han sido homoeróticas, entre ellas Alejandro Magno y Miguel Ángel, y entre las mujeres George Elliott y George Sand. La sociedad moderna eventualmente cambiará su actitud hacia estos individuos desheredados sexualmente. Incluso ahora parece, en general, ser mucho más tolerante con la mujer homoerótica que con el hombre.

6) Bajo el Código de Justiniano, la pena de muerte se aplicaba tanto para la brujería como para el homoerotismo, pero la única actitud sensata, científica y humana es simplemente aceptarlo.

7) Otra opinión errónea es el entendimiento general sobre qué prácticas se abarcan bajo el término sodomía. Nuestra observación es que las llamadas técnicas de perversión sexual como el uso del recto y la boca para la gratificación sexual no son más generales entre los homoeróticos que en el curso ordinario de la gratificación sexual heteroerótica. El homoerotismo se limita en gran medida a algún tipo de masturbación mutua, aunque hay excepciones a esto en ciertos casos especiales.

8) Quienes lidian con su homosexualidad, especialmente el  llamado "afeminado" o "maricón" (fairy) masculino, viven con un temor casi mortal a ser descubiertos. Son visitantes frecuentes en los consultorios psiquiátricos, buscando alguna salida a su dilema. Un artista prominente nos visitó no hace mucho tiempo lleno de terror, temiendo que alguien lo hubiera visto salir del punto de encuentro donde se reunía periódicamente con su compañero más joven e igualmente homoerótico. Este hombre está casado con una mujer aparentemente frígida que también es artista, a quien le explicó francamente sus tendencias homosexuales. Parecen llevar vidas bastante normales; la esposa entiende que él obtiene su alivio sexual en asociación con su compañero. Ella nos dijo que haría todo lo posible para evitar que el público se enterara de que su marido era homoerótico.

3. ACTITUDES DE PADRES Y PROFESORES

1) Hace poco nos consultó un profesor, homoerótico, que estaba tan preocupado por el temor de que sus colegas descubrieran su situación que no podía ni comer ni dormir. Se sintió muy aliviado al saber cómo veía el psiquiatra su impedimento y decidió regresar a su escuela, ser más cuidadoso y pasar menos tiempo preocupándose por la desafortunada jugada que le había dado la herencia. A pesar de su tipo masculino perfectamente normal, es totalmente homoerótico, siempre lo ha sido y siempre lo será. Se le aconsejó no casarse y evitar relaciones promiscuas con hombres, limitando sus atenciones a un solo individuo que sea aparentemente tan definitivamente homoerótico como él mismo;

4. ERROR POPULAR

1) Los padres no tienen justificación para temer que sus hijos e hijas normales sean llevados a relaciones sexuales "no naturales" por entrar en contacto con homoeróticos. En nuestros treinta años de práctica nunca hemos encontrado a un joven (hombre o mujer) que haya sido iniciado en el homoerotismo por dicha asociación. Dondequiera que esto haya parecido ocurrir, una investigación cuidadosa ha revelado que los jóvenes involucrados tendían definitivamente hacia la homosexualidad antes de conocer a sus seductores.

2) Los jóvenes normales no pueden convertirse permanentemente en homoeróticos por un contacto tan casual con personas homosexuales; esta afirmación se respalda por la bien conocida tendencia hacia un cierto grado de homoerotismo en el Ejército y la Marina, y bajo otras condiciones donde los hombres se ven obligados a estar solos durante largos períodos de tiempo. Entre los hombres en tal situación, así como entre la población carcelaria, el autoerotismo es la técnica generalmente practicada para obtener alivio sexual; al regresar a condiciones más normales, estos hombres se reincorporan rápidamente a las prácticas heterosexuales. Repetimos: solo los homoeróticos de nacimiento persistirán en estas prácticas a causa de una asociación casual con individuos definitivamente homosexuales.

5. HOMOERÓTICAS FEMENINAS

1) A estos homoeróticos definidos, ya sean hombres o mujeres, no se les debe aconsejar que se casen (matrimonio heterosexual). Un caso de nuestra propia práctica ilustra la importancia de esto: Una mujer de treinta y dos años nos consultó sobre su estado nervioso. En nuestro estudio del caso se descubrió que era homoerótica-homosexual; lo había sido toda su vida. Era un espécimen magnífico de mujer; era algo atlética, cantaba alto (contralto) y tenía bastante vello en el labio superior, casi con las proporciones de un bigote. Tenía una mente brillante y enseñaba en una selecta escuela para niñas. Nos consultó con la esperanza de poder curarse. Contó la historia de haber llegado a casa una noche antes de su consulta con nosotros y encontrar a su "Margery" en la cama con una de las estudiantes; su enojo fue tan extremo que, según dijo, "casi comete un doble asesinato". Estaba tan indignada como lo estaría cualquier hombre casado al llegar a casa inesperadamente y encontrar a su esposa con otro hombre. Se preguntaba si ayudaría el casarse con un hombre (pensaba que tal vez podría tolerar las relaciones sexuales con un varón), pero le aconsejamos encarecidamente que no tomara ese camino. No se supo nada más del caso hasta que, unos años más tarde, el periódico matutino contenía la noticia del suicidio de esta mujer al arrojarse desde la ventana del duodécimo piso de un hotel de apartamentos. La nota añadía que se había casado con un hombre conocido solo tres días antes. La investigación reveló que ella había consultado a este hombre por un asunto profesional; él se interesó en ella y la cortejó con empeño; probablemente pensando que el matrimonio le ofrecería una vía de escape de su vida homoerótica y de su temor a ser descubierta, se casó con él. Al parecer, dos o tres días de vida matrimonial fueron todo lo que pudo soportar, y la ventana del duodécimo piso fue elegida como la salida. Probablemente se sintió como se sentiría cualquier hombre si, tras casarse con una mujer, descubriera que se espera que viva con un hombre: que había sido engañado.

2)  Hay individuos que se visten como el sexo opuesto, pero que no son homosexuales. Muchas veces hay personas que viven sus vidas como un sexo, pero al morir se descubre que son miembros completamente desarrollados del opuesto... El eonismo (identidad trans) es casi tan prevalente como la inversión (homosexualidad); los hombres así afectados llegan incluso a experimentar anhelos pasionales por el embarazo y la maternidad. 

6. DIAGNÓSTICO DE LA HOMOSEXUALIDAD

1) En los jóvenes promedio, el sexo está más o menos indiferenciado antes de los catorce o quince años. Justo antes o alrededor de esta edad, pasan por una zona homosexual, pero cuando la adolescencia está completamente consolidada, alrededor del 95 por ciento se vuelve gradualmente heterosexual.

2) Ya es hora de que atracciones tan extendidas y comunes dejen de considerarse vicios que requieren castigo o enfermedades que exigen tratamiento. La gran mayoría de estas manifestaciones adolescentes son completamente normales, naturales y solo fases pasajeras de la experiencia humana; solo un pequeño porcentaje es verdaderamente homosexual, aunque muchas pueden ser exhibiciones claras de ambisexualidad (bisexualidad).

3) ¡Cuántas personalidades han sido atrofiadas y deformadas, y cuántas reputaciones futuras destruidas por la imprudente suposición de que estas comunes inclinaciones juveniles representan tendencias sexuales viciosas o pervertidas! Es un hecho que las mujeres salen libradas con menos castigo en estos asuntos que los hombres.

4) Si bien muchos invertidos masculinos son de apariencia afeminada, cantan tenor y muestran preferencia por ocupaciones femeninas, sería un gran error pretender diagnosticar la inversión por tales rasgos. Un gran número de invertidos sexuales masculinos son de apariencia completamente masculina y poseen la mayoría de las características sexuales secundarias masculinas.

5) Debemos admitir que un número muy elevado de invertidos (homosexuales), tanto hombres como mujeres, son refinados, educados y en todos los demás aspectos normales en su experiencia emocional y sensorial; dado que hoy en día se admite comúnmente que la inversión es heredada, no se puede considerar patológica más de lo que lo es el daltonismo o la trasposición de las vísceras.


7. TRATAMIENTO DE LA INVERSIÓN SEXUAL

1) Existe poco o ningún auxilio terapéutico para la homosexualidad. Es una condición innata e inalterable. El hipnotismo y todos los demás métodos psiquiátricos utilizados en su tratamiento han fallado.

2) Del mismo modo, el psicoanálisis no logra librar al homosexual de su asunto. En más de treinta años de práctica no hemos visto a un verdadero homosexual que haya sido transformado ni siquiera en un heterosexual pasablemente aceptable. Todos los supuestos casos de curación, tras una investigación cuidadosa, han resultado ser ambisexuales (bisexuales) que simplemente han sido desviados hacia relaciones sexuales más satisfactorias con el sexo opuesto, algo de lo que siempre fueron capaces de disfrutar en cierto grado.


Referencias:
Traducción con ayuda de Gemini
Libro: https://archive.org/details/livingsanesexlif00sadlrich