Escuche

miércoles, 15 de agosto de 2018

Isla de Pascua: Nueva investigación niega que la civilización isleña colapsara por guerras internas

Isla de Pascua: Nueva investigación niega que la civilización isleña colapsara por guerras internas

LU (873.3) 78:5.7 (Anditas)Atravesaron el Pacífico por etapas fáciles, quedándose en las múltiples islas que encontraban en el camino. Las islas del grupo polinesio eran más numerosas y más grandes que lo que son actualmente, y estos marineros anditas, junto con otros que les siguieron, de paso modificaron biológicamente a los grupos nativos. Como resultado de la penetración andita se desarrollaron muchos florecientes centros de civilización en estas tierras, hoy día sumergidas. La Isla de Pascua duró mucho tiempo a fuerza de centro religioso y administrativo de uno de estos grupos perdidos.

(873.4) 78:5.8 Las conquistas migratorias de los anditas continuaron hasta sus dispersiones finales, desde 8000 a 6000 a. de J.C. A medida que salían a raudales de Mesopotamia, agotaban continuamente las reservas biológicas de sus tierras natales a la vez que fortalecían marcadamente a los pueblos circunvecinos. A todas las naciones a las que viajaron, contribuyeron con humor, arte, aventura, música y manufactura. Eran expertos domesticadores de animales y peritos agricultores. En un principio, por lo menos, su presencia tendió a mejorar las creencias religiosas y prácticas morales de las razas más antiguas. De este modo la cultura de Mesopotamia se propagó silenciosamente por Europa, la India, la China, África del norte y las Islas del Pacífico.

...

4. Los Anditas

(871.7) 78:4.1 Las razas anditas representaron las mezclas primarias de la raza violeta de estirpe pura con los noditas, más los pueblos evolutivos. En general, cabe considerar que los anditas contaban con un porcentaje de sangre adánica mucho mayor que el de las razas modernas. Principalmente se emplea el término andita para designar a aquellos pueblos cuya herencia racial fue de una sexta parte a una octava parte violeta. Los urantianos modernos, incluso las razas blancas del norte, contienen un porcentaje de sangre de Adán mucho menor que el de ellos.

(871.8) 78:4.2 Los primeros pueblos anditas tenían origen en las regiones adyacentes a la Mesopotamia hace más de veinticinco mil años y consistían en una mezcla de adanitas y noditas. El segundo jardín estaba rodeado de círculos concéntricos de elementos con cada vez menos sangre violeta, y nació la raza andita en la periferia de este crisol de razas. Más adelante, los adanitas y noditas migratorios entraron en las entonces fértiles regiones de Turquestán, seguidamente se mezclaron con los habitantes superiores, y la mezcla racial que resultó extendió el alcance del tipo andita más hacia el norte.

(872.1) 78:4.3 Los anditas constituyeron la mejor y más completa estirpe humana que apareció en Urantia desde los tiempos de los pueblos violetas de línea directa. Comprendían la mayoría de los tipos superiores de sobrevivientes de las razas adanita y nodita y, más tarde, algunas de las mejores cepas de los hombres amarillos, azules y verdes.

(872.2) 78:4.4 Estos anditas primitivos no eran arios; sino prearios. No eran blancos; sino preblancos. No eran un pueblo occidental ni oriental. Pero, a la mezcla políglota de las así llamadas razas blancas, le da la herencia andita aquella homogeneidad generalizada que se ha llamado Caucasoide.

(872.3) 78:4.5 Las cepas más puras de la raza violeta habían conservado la tradición adánica de buscar la paz, lo cual explica por qué los desplazamientos de la raza primitiva se habían hecho más bien con carácter de migraciones pacíficas. Pero a medida que los adanitas iban uniéndose con las cepas noditas, quienes eran ya una raza beligerante, sus descendientes anditas llegaron a ser, para su época, los militaristas más hábiles y sagaces que jamás hubiera vivido en Urantia. Desde ese momento en adelante, los desplazamientos de los mesopotámicos se fueron volviendo de carácter cada vez más militar y se fueron asemejando más a las verdaderas conquistas.

(872.4) 78:4.6 Estos anditas eran aventureros; tenían disposición de los itinerantes. Una mayor infusión de sangre sangik o andonita tendió a estabilizarlos. Mas así y todo, sus descendientes más recientes no pararon nunca hasta haber circunnavegado el globo y descubierto el último continente remoto.
_______________________________________________________________

Recientes hallazgos arqueológicos desmienten la descripción que los primeros viajeros europeos hicieron de la civilización que erigió los moáis.


La sociedad aborigen de la Isla de Pascua (Chile) se mantuvo bien estructurada hasta la llegada de los primeros colonos europeos en el siglo XVIII y, contrariamente a lo que se creía hasta ahora, no sucumbió a las guerras internas. A esta idea ha llegado un grupo de científicos de Australia y EE.UU. tras estudiar las canteras de basalto y obsidiana de las que la cultura autóctona extraía minerales, así como las herramientas halladas en ellas.
El equipo reunió los datos de su investigación de campo en un artículo que publicó este lunes Journal of Pacific Archaeology. La investigación no fue solo arqueológica, sino que también incluyó el análisis geoquímico y radiométrico de los recientes hallazgos relacionados con la construcción de los moáis, las colosales esculturas antropomorfas que se encuentran por toda la isla.
Tanto los navegantes holandeses que llegaron a la Isla de Pascua en 1722 como los últimos libros publicados sobre este trozo de tierra firme de 170 kilómetros cuadrados aseguraban que la población local había sucumbido a la barbarie y al canibalismo. Los historiadores suponían que la civilización insular se había desmoronado poco antes del comienzo del siglo XVIII a causa del agotamiento de los recursos alimentarios y madereros.
"La idea de la rivalidad y la decadencia en la Isla de Pascua podría ser algo exagerada", afirmó el autor principal de la nueva investigación, Dale Simpson, arqueólogo de la Universidad de Queensland (Australia). En su opinión, citada por un comunicado del Field Museum (EE.UU.), "la industria que existía alrededor de las esculturas de piedra es una prueba sólida de que había cooperación entre las familias y los grupos de artesanos".
Lo que le permitió llegar a esta conclusión fue la espectrometría de una especie de hachas de piedra llamadas 'toki', que le permitió determinar que todas estas herramientas provenían de una misma área, donde estaban las canteras, pero eran utilizadas en distintas partes de la isla.
A su juicio, el hecho de que todos los artesanos utilizaran un tipo de piedra es señal de una "cooperación a gran escala" entre ellos e indica que compartían información. Además, parece que los isleños estaban bien organizados y equipados, y disponían de una considerable cantidad de materiales.


El nuevo descubrimiento —más de 1.600 herramientas y los resultados de su análisis selectivo— contradice la opinión de que los aborígenes solo buscaban destruirse mutuamente. Incluso cuando esta sociedad "fue posteriormente diezmada por los colonos y la esclavitud, la cultura rapa nui persisitió", sostiene el científico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario