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martes, 12 de julio de 2016

Canibalismo Neandertal

                                                               Dice el Libro de Urantia


(721.9) 64:4.11 Durante los tiempos de los glaciares cuarto y quinto se presenció la difusión ulterior de la tosca cultura de las razas neandertales. Pero hicieron tan pocos progresos que, en verdad, parecía que el intento de producir un tipo nuevo y modificado de vida inteligente en Urantia estuviera a punto de fracasar. Durante casi un cuarto de millón de años estos pueblos primitivos continuaron cazando y peleando, mejorando esporádicamente en algunos campos, pero, en general, degenerando constantemente en comparación con sus antepasados andónicos superiores.

(721.10) 64:4.12 Durante esta edad de las tinieblas espirituales la cultura de la humanidad supersticiosa decayó hasta niveles ínfimos. En realidad los neandertales no tuvieron ninguna religión más allá de una superstición oprobiosa. Les causaban espanto las nubes, y aun más las brumas y nieblas. Se desarrolló, de forma gradual, una religión primitiva basada en el miedo a las fuerzas naturales; decayó, a la par, la adoración de los animales, a medida que el mejoramiento de las herramientas y la abundancia de animales de caza permitieron que esta gente se angustiara menos por el sustento. La recompensa sexual por las proezas de caza tendía a mejorar notablemente las técnicas de los cazadores. Esta nueva religión del miedo fue causa de intentos por aplacar las fuerzas invisibles que desencadenan los elementos naturales y culminó después en la realización de sacrificios humanos para apaciguar estas fuerzas desconocidas e invisibles. Esta horripilante práctica del sacrificio humano se ha venido perpetuando entre los pueblos más atrasados de Urantia hasta el mismo siglo veinte.


(722.1) 64:4.13 A estos primeros neandertales no se les puede fácilmente cualificar de adoradores del sol. Más bien vivían con el temor de la oscuridad; les aterraba el anochecer. Mientras la luna resplandeciera, lograban salir adelante; pero en cuanto ésta se oscurecía, les asaltaba el pánico y sacrificaban a sus mejores especímenes masculinos y femeninos para conseguir que la luna volviese a brillar. Supieron muy pronto que el sol volvía con regularidad, pero conjeturaban que la luna volvía sólo si sacrificaban a otros de la tribu. A medida que avanzaba la raza, el objeto y el propósito del sacrificio cambiaron progresivamente, pero el sacrificio humano, como parte del ceremonial religioso, perduró por mucho tiempo.

89:5.2 El hombre primitivo era un caníbal. Disfrutaba de la carne humana, y por lo tanto la brindaba como ofrenda alimenticia a los espíritus y a sus dioses primitivos. Puesto que los espíritus fantasmales tan sólo eran hombres modificados, y puesto que el alimento era la primera necesidad del hombre, se suponía que sería del mismo modo la primera necesidad del espíritu.

89:5.3 El canibalismo fue en cierta época casi universal entre las razas en evolución. Los sangik eran todos caníbales, pero originalmente los andonitas no lo eran, ni lo fueron los noditas ni los adanitas; tampoco lo fueron los anditas hasta no mezclarse considerablemente con las razas evolutivas.
89:5.5 Cierto canibalismo se derivó de la degeneración de cepas anteriormente superiores, pero prevaleció sobre todo entre las razas evolucionarias.
89:6.1 El sacrificio humano fue un resultado indirecto del canibalismo a la vez que también su curación.

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Dice la Noticia:

Descubren la primera evidencia de canibalismo neandertal del norte de Europa

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