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martes, 3 de abril de 2018

El Shabbatum y el Sabbat (verificación de dato)

LU 95:1.2 (1042.3) Pero la costumbre de estos pueblos adanitas primitivos de honrar el séptimo día de la semana no desapareció nunca por completo en Mesopotamia. Pero, durante la era de Melquisedek, el séptimo día se consideraba el peor día de la mala suerte. Estaba lleno de tabúes; era ilegal viajar, cocinar alimento o prender fuego en el peligroso séptimo día. Los judíos llevaron de vuelta a Palestina muchos de los tabúes mesopotamicos que habían encontrado en la observancia babilónica del séptimo día, el shabatum.

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El sábado de reposo de Babilonia "fue una institución babilónica, así como hebrea. Su origen se remonta a los días pre-semitas, y el mismo nombre, Sabbat, por el cual era conocido en hebreo, era de origen babilónico. En las tablillas cuneiformes del Sabattu se describe como un "día de descanso para el alma", y a pesar de que la palabra era de origen genuinamente semita, fue derivada por los escribas asirios de dos palabras sumerias o pre-semitas, sa y bat, que significaban respectivamente "corazón" y "cesar". El sábado también era conocido, en todos los eventos en los tiempos de Acadia, como un "dies nefastus", un día en el cual se prohibía hacer cierto trabajo, y una vieja lista de festivales babilónicos y días de ayuno nos dice que los días siete, catorce, diecinueve, veintiuno y veintiocho de cada mes se tenía que observar el reposo del sábado" (A. H. Sayce, The Higher Criticism and the Monuments, pág. 74, 1895).


Contando desde la luna nueva, los babilonios celebraban cada séptimo día como un "día santo", también llamado un "día malo" (que significa "inapropiado" para las actividades prohibidas)........................................................................................................................................................... En esos días se prohibía a los funcionarios realizar diversas actividades y a los hombres comunes "pedir un deseo",, y por lo menos el día 28 se conocía como un "día de descanso".........................................................................................................................................................En cada uno de ellos, se hacían ofrendas a un dios y a una diosa diferente, aparentemente al anochecer para evitar las prohibiciones: Marduk e Ishtar el 7, Ninlil y Nergal el 14, Sin y Shamash el 21 y Enki y Mah el 28. Las tablillas del siglo VI a.C. reinan en Ciro el Grande y Cambyses II indican que estas fechas eran a veces aproximadas. La lunación de 29 o 30 días contenía básicamente tres semanas de siete días, y una última semana de ocho o nueve días inclusive, rompiendo el ciclo continuo de siete días.
Además, la reconstrucción de una lápida rota parece definir el raramente atestiguado Sapattum o Sabattum como la luna llena. Esta palabra es cognada o fusionada con el Shabbat hebreo, pero es mensual en lugar de semanal; se considera como una forma de sabat sumerio ("reposo medio"), atestiguado en acadio como um nuh libbi ("día de reposo medio"). Según Marcello Craveri, el sábado "se derivó casi con toda seguridad del Shabattu babilónico, la fiesta de la luna llena, pero, al haberse perdido todo rastro de tal origen, los hebreos lo atribuyeron a la leyenda bíblica."Esta conclusión es una restauración contextual del relato dañado de la creación de Enûma Eliš, que se lee como: "[Sa]bbath will you then encounter, mid[month]ly.[El sábbat se encontrará entonces, a mediados de mes.]" Wikipedia


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Origen del Sabbat segun el Libro de Urantia

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4. Las Primeras Revueltas

(832.1) 74:4.1 Esa noche, la que siguió al sexto día, mientras Adán y Eva dormían, acontecían cosas raras en las inmediaciones del templo del Padre, en el sector central de Edén. Allí, bañados por los rayos de una luna suave, cientos de hombres y mujeres entusiastas y emocionados escucharon durante horas los apasionados argumentos de sus dirigentes. Éstos tenían buenas intenciones, pero no alcanzaron a comprender la sencillez del comportamiento fraternal y democrático de los nuevos gobernantes. Mucho antes de despuntar el alba, los nuevos administradores temporales de los asuntos mundiales llegaron a una conclusión casi unánime de que Adán y su consorte eran modestos y recatados en demasía. Decidieron que la Divinidad había descendido a la tierra en forma corporal, que Adán y Eva eran en realidad dioses, o bien, tanto se aproximaban a tal estado que ameritaban una adoración reverente.

(832.2) 74:4.2 Los extraordinarios sucesos de los seis primeros días de Adán y Eva en la tierra resultaron excesivos para las mentes no preparadas incluso de los mejores hombres del mundo; estaban confundidos; se dejaron llevar por la propuesta de trasladar a la noble pareja al templo del Padre a mediodía a fin de que, ante ellos, todos se inclinaran en respetuosa adoración y se postraran en humilde sumisión. Y esto, lo proyectaron todo los moradores del Jardín, con toda sinceridad.

(832.3) 74:4.3 Protestó Van. Se encontraba ausente Amadón, por estar a cargo de la guardia de honor que se había quedado con Adán y Eva durante la noche. Se rechazó contundentemente la protesta de Van. Se le dijo que asimismo era demasiado modesto, demasiado recatado; que tampoco él mismo distaba mucho de ser un dios, si no, ¿cómo podía haber vivido tanto tiempo en la tierra, y cómo había causado un acontecimiento tan magno como el advenimiento de Adán? En tanto que los alborotados edenitas estaban a punto de apresarlo y subirlo al montículo para adorarlo, Van se escabulló abriéndose paso entre la muchedumbre y, como podía comunicarse con los seres intermedios, se apresuró a enviar a su jefe con Adán.

(832.4) 74:4.4 Casi al amanecer de su séptimo día en la tierra supieron Adán y Eva la alarmante noticia de la propuesta de estos mortales bienintencionados, si bien descarriados; y entonces, mientras que las aves de pasajeros volaban rápidas para llevarlos al templo, los seres intermedios, que son capaces de realizar incluso tales cosas, transportaron a Adán y Eva al templo del Padre. Temprano por la mañana de este séptimo día, desde el montículo de su reciente recepción, dio Adán una explicación de las órdenes divinas de la filiación y aclaró a estas mentes terrenales que no se puede adorar sino al Padre y a quien él designe. Puso a las claras Adán que aceptaría cualquier honor y recibiría todo respeto, pero jamás la adoración.

(832.5) 74:4.5 Fue un día memorable, y antes del mediodía, a la hora de la llegada del mensajero seráfico que llevaba el reconocimiento jerusemita de la instalación de los gobernantes del mundo, Adán y Eva, apartándose de la multitud, señalaron al templo del Padre y dijeron: «Id ahora al emblema material de la presencia invisible del Padre e inclinaos para adorar a Aquel que nos creo a todos y nos mantiene vivos. Que este acto sea la promesa sincera de que jamás volveréis a caer en la tentación a adorar a nadie más que a Dios». Hicieron todos tal como ordenó Adán. El Hijo y la Hija Materiales se quedaron solos en el montículo con las cabezas inclinadas mientras que la gente se postraba en torno al templo.

(832.6) 74:4.6 Éste fue el origen de la tradición del día del sabbat. Desde ese momento en adelante en Edén, el séptimo día se dedicó a la reunión del mediodía en el templo; durante mucho tiempo fue costumbre dedicar este día a la autosuperación. Se dedicaba la mañana al mejoramiento físico, el mediodía al culto espiritual, la tarde, al cultivo de la mente, y las primeras horas de la noche al regocijo social. Lo antedicho nunca fue ley en Edén, sino que fue costumbre mientras prevalecía la administración adánica en la tierra.

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