Escuche

miércoles, 11 de abril de 2018

La domesticación de animales y plantas no fue como nos la han contado

Resultado de imagen para domesticación de animales

El proceso de uso y control de otros seres vivos por parte de los humanos fue más largo y generalizado en casi todo el planeta de lo que se pensaba hasta el momento. La mezcla accidental o intencionada con las especies salvajes ha sido una constante en la historia


Durante 200.000 años, a los seres humanos les bastó con cazar y recolectar para prosperar. Pero en unos milenios, domesticaron una gran variedad de animales y plantas, en un proceso que dio forma a las sociedades modernas. Aquel fue un gran salto pero ni fue tan intencionado ni tan lineal y menos aún rápido y focalizado en unas cuantas áreas geográficas como cuentan los libros de historia. A tenor de las últimas investigaciones, el progreso estuvo salpicado de pasos atrás, improvisación, azar y fracasos.

Fue Charles Darwin el primero en sistematizar la visión de la ciencia sobre la domesticaciónde especies salvajes para el sustento de los humanos. Desde él, los científicos han creído a pies juntillas que la selección artificial en busca de unas características deseadas fue un proceso consciente. Era la segunda mitad del siglo XIX, el positivismo y la idea de un eterno progreso ofrecían una imagen de los seres humanos como protagonistas, también de la historia natural, muy sugerente.
Sin embargo, los avances en arqueología genética de las últimas décadas, y el empeño de muchos científicos de combinar ambas disciplinas están desmontando buena parte de los mitos que rodean a aquella gesta humana. Frente a la visión canónica de que la domesticación fue un rápido proceso concentrado al principio en muy pocas zonas del planeta, recientes investigaciones muestran un panorama muy diferente. Se trató más bien de un complejo y largo proceso de relaciones entre animales, plantas y humanos.
“Con un conjunto de nuevas técnicas en juego, hablando y colaborando, los arqueólogos y los genetistas están cambiando radicalmente cómo vemos la domesticación”, dice Dolores Piperno, científica emérita del Instituto Smithsonian para la Investigación Tropical y coautora de un artículo que introduce un especial de PNAS con una decena de recientes investigaciones sobre la domesticación de plantas y animales.

Hace 11.000 años

A excepción de los perros, que fue muy anterior, el inicio de la domesticación se puede situar entre unos 11.000 y 12.000 años atrás, después de la última glaciación. Pero se alargó varios milenios más. Además, algunas plantas como el arroz, el algodón o el mijo, y especies animales tan relevantes como las vacas, los cerdos o los caballos no fueron domesticados hasta varios milenios después.
Los estudios genéticos y arqueológicos revelan ahora que la visión de un proceso nacido de unas pocas regiones geográficas como el Creciente Fértil o el este de Asia es errónea. Al menos hubo 11 centros originarios repartidos por todos los continentes, a excepción de Oceanía, que concentraron las principales especies domesticadas. Pero la cifra se queda corta, algunos la elevan hasta la treintena.
Además, existen grandes diferencias temporales y espaciales en la domesticación de unas especies y otras. En América, por ejemplo, la siembra consciente de semillas fue muy anterior a la cría de animales, un proceso que se invierte en África o la India. Hay casos de doble domesticación como el del cerdo. En uno de los estudios, los investigadores muestran cómo los cerdos fueron domesticados de forma independiente, primero en Anatolia y después en el este de lo que hoy es China.
El caso de los cerdos muestra también la existencia de pasos atrás en esta supuesta historia de progreso. Los anatólicos acabaron llegando a Europa, pero el análisis del ADN mitocondrial muestra que se mezclaron con jabalíes salvajes de forma continuada. En China, al contrario, no existe rastro de esta hibridación, quizá debido a mejores técnicas de estabulación. El intercambio genético entre variedades domésticas y salvajes parece ha sido una constante hasta hace bien poco.
“Nuestros hallazgos muestran un escaso control sobre la reproducción, en especial de las hembras domésticas, e indican un extenso flujo genético o hibridación entre poblaciones de animales domésticos y salvajes”, explica en una nota de la Universidad de Washington en Saint Louis, Fiona Marshall.
Esta mezcla fue accidental pero en ocasiones plenamente buscada.  ”Los animales salvajes son por lo general más rápidos, fuertes y mejor adaptados a las condiciones locales que los domesticados”, recuerda Marshall. Y pone el ejemplo de los pastores beja, del noreste africano. Ellos cruzaban a propósito sus burros con los asnos salvajes africanos para tener animales más resistentes para el transporte. En cuanto al cruce accidental, aún hoy, los camellos del desierto de Gobi se mezclan con sus primos silvestres.

El síndrome de la domesticación

Hoy es muy fácil echar la mirada atrás y ver la domesticación como un esfuerzo inteligente y dirigido para obtener animales y plantas más dóciles, resistentes a plagas y que dan más leche, carne o frutos. Estas son algunas de las características que dan forma al llamado síndrome de la domesticación, los trazos que diferencian a las variedades domesticadas de las silvestres. Pero es un error ver este síndrome como un todo acabado en unos pocos años.
Hasta ahora, se mantenía que la fijación de la domesticación en los genes era cuestión de un par de siglos como mucho. Pero la genética ha demostrado que el trigo, la cebada y el arroz, por ejemplo, tardaron entre 2.000 y 4.000 años en fijar en su herencia genética un fenotipo clave para los humanos como es el que impide la dehiscencia de sus semillas. En sus versiones silvestres, cuando maduran, los granos caen al suelo, algo que complicaría su recolección. Sin embargo, en las domesticadas la dehiscencia ha desaparecido.
Pero la mayor carga de humildad la pone el hecho de que una comparación de la evolución de los fenotipos entre especies domesticadas y salvajes muestra que el ritmo de cambio evolutivo no suele ser mayor en las primeras. De hecho, en muchas de las especies, la selección natural ha actuado con mayor rapidez en las segundas. Por una vez, Darwin se equivocaba.
Fuente: http://esmateria.com/2014/04/22/la-domesticacion-de-animales-y-plantas-fue-como-nos-la-han-contado/

-----------------------------------------------------------------------

Dice el Libro de Urantia: 

7. La Utilización de los Animales

69:7.1 (778.4) Al principio, todo el reino animal fue enemigo del hombre; los seres humanos tuvieron que aprender a protegerse de las bestias. Primero el hombre se comió a los animales pero, después, aprendió a domesticarlos y hacer que le sirvieran.

69:7.2 (778.5) La domesticación de los animales se produjo por casualidad. El salvaje cazó las manadas de forma muy parecida a como los indios norteamericanos cazaron el bisonte. Rodeando la manada, pudieron dominar a los animales y así matarlos según sus necesidades alimenticias. Más adelante, se construyeron los corrales y se capturaron manadas enteras.

69:7.3 (778.6) Resultó fácil domar algunos animales, pero al igual que el elefante, gran parte de ellos no se reproducían en cautiverio. Es más, se llegó a descubrir que ciertas especies de animales se sometían a la presencia del hombre, y que sí se reproducían en cautiverio. Así se promovió la domesticación de los animales mediante la cría selectiva, un arte que viene haciendo grandes progresos desde los días de Dalamatia.

69:7.4 (778.7) El primer animal en domesticarse fue el perro. Y la difícil experiencia de domesticarlo comenzó cuando cierto perro, tras haberse pasado todo un día siguiendo a un cazador, de hecho acabó por acompañarle a su casa y quedarse ahí. Durante edades se usaron los perros para fuente de alimento, la caza, el transporte y la compañía. Al principio los perros se limitaron a aullar, pero después aprendieron a ladrar. El agudo olfato del perro resultó en la noción de que podía ver espíritus, y así surgieron los cultos de fetiches caninos. El uso de perros guardianes por primera vez hizo posible que todo el clan pudiera dormir por la noche. A continuación pasó a ser costumbre emplear los perros guardianes para proteger el hogar contra los espíritus así como contra los enemigos materiales. Al ladrar el perro, algún hombre o alguna bestia se acercaba, pero al aullar el perro, andaban cerca los espíritus. Incluso hoy en día aún se cree que los aullidos del perro por la noche presagian la muerte.

...

68:5.6 (768.6) 3. La etapa del pastoreo. La domesticación de los animales hizo posible esta fase de la civilización. Los árabes y los aborígenes de África figuran entre los pueblos pastores más recientes.
68:5.9 (769.1) 4. La etapa agrícola. La domesticación de las plantas fue responsable de esta era y representa el tipo superior de la civilización material. Tanto Caligastia como Adán se empeñaron en enseñar la horticultura y agricultura. Adán y Eva fueron hortelanos, no pastores, y el cultivo de la huerta era una cultura avanzada en aquellos días. El cultivo de las plantas ejerce una influencia ennoblecedora en todas las razas del género humano.

...

66:5.4 (746.2) 2. La junta de domesticación y utilización de los animales. (En Dalamatia) Este consejo se dedicó a la labor de seleccionar y criar aquellos animales que mejor se adaptaban a ayudar a los seres humanos al llevar cargas y trasportar a los mismos, para proporcionar sustento, y más adelante, para prestar servicio en la labranza de la tierra. Bon dirigió este cuerpo competente.

66:5.5 (746.3) Se domaron varios tipos de animales útiles, unos ya extintos, otros se perpetuaron como animales domésticos hasta el presente. El hombre llevaba mucho tiempo conviviendo con el perro, y el hombre azul ya había logrado domar al elefante. La vaca se mejoró mediante la cría esmerada hasta tal grado que llegó a ser una valiosa fuente de alimento; la mantequilla y el queso se convirtieron en artículos comunes del régimen alimenticio humano. Los hombres aprendieron a valerse de los bueyes para acarrear sus cargas; sin embargo, no se domesticó el caballo hasta un tiempo posterior. Los miembros de este cuerpo enseñaron a los hombres a servirse de la rueda para facilitar la tracción.


...

81:2.10 (901.13) En la edad premáquina la única manera en que el hombre podía completar tareas sin hacerlas él mismo consistía en utilizar un animal. La domesticación de los animales le puso en las manos herramientas vivas, y el uso inteligente de éstas preparó el camino tanto para la agricultura como para el transporte. Y sin estos animales el hombre no podría haberse elevado de su estado primitivo hasta los niveles de la civilización subsiguiente.

81:2.11 (902.1) La mayor parte de los animales que más se adaptaban a la domesticación se encontraron en Asia, especialmente en las regiones centrales y sudoccidental. Por esta razón la civilización progresó más rápidamente en esa zona que en otras partes del mundo. Muchos de estos animales habían sido domesticados dos veces anteriormente, y en la edad andita fueron nuevamente dominados. Pero el perro había permanecido con los cazadores desde que fue adoptado por el hombre azul mucho, mucho tiempo antes.

81:2.12 (902.2) Los anditas de Turquestán fueron los primeros pueblos que domesticaron en forma amplia al caballo, y ésta fue otra razón que permitió que su cultura predominara por tanto tiempo. Alrededor del 5000 a. de J.C., los agricultores de Mesopotamia, de Turquestán y los chinos habían empezado a criar ovejas, cabras, vacas, camellos, caballos, aves y elefantes. Empleaban como bestia de carga al buey, el camello, el caballo y el yak. En cierto momento el hombre mismo era bestia de carga. Uno de los dirigentes de la raza azul tuvo en cierto momento a cien mil hombres en su colonia de porteadores de cargas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario